Seguro muchos se han enterado: Netflix está promocionando el documental Rompan Todo, el cual aborda el rock en América Latina. El título hace alusión a un grito desesperado que Billy Bond hizo al ver la violencia desatada una noche durante su actuación con su grupo La Pesada del Rock And Roll, en Argentina. El documental consta de 6 capítulos (poco menos de 6 horas).

Al saber que el tema era el rock en Latinoamérica, me dispuse a verlo detenidamente. Y en mi opinión fueron más las decepciones que los aciertos en el documental.

Independientemente de mis preferencias musicales, hay omisiones graves que no debieron pasar de largo y muchos estarán de acuerdo conmigo.

En primer lugar, y haciendo de lado que el director es argentino y especialmente sin demeritar la gran importancia del rock de ese país y de su propia trayectoria, vi demasiada Argentina y poca América Latina.

Promocional de Rompan Todo, de Netflix.

México jugó un papel muy importante en la apertura del rock. Fue la mayor puerta al exterior, pues aquí se dieron a conocer cantantes y grupos al mundo. Además, México también fue cuna de muy buenas e importantes bandas en este género.

Otro grave error fue haber omitir lo que sucedía en otros países que también son América Latina. Se habla en el documental de “rock en Latinoamérica”, sin embargo, no vi a representantes de países como Cuba, Venezuela o Panamá, por nombrar sólo algunas naciones. Muchos grupos que no son ni de Argentina ni de México fueron de igual o mayor importancia en la historia del rock and roll que la de algunos de los mencionados en el documental.

No se puede hablar de “América Latina” cuando se ignora a muchos países y sólo se nombran a 6.

Faltaron representantes de países como Cuba y su movimiento roquero liderado por varias bandas con interesante mezcla de sonidos. Tampoco se habló de la importancia de “El Patio de María”, lugar donde creció el rock cubano.

No se mencionó la historia del rock en Venezuela ni a grupos como Los Impala, pioneros en el género del Rock and Roll.

Se omitió tratar la escena roquera en Brasil y cantantes como Nora Ney, Roberto Carlos, The Sputniks, Paralamas, entre muchos otros.

Sí, faltó mucho por decir sobre países que también forman parte de América Latina. Además, hay que resaltarlo y repetirlo, porque después se olvida: el Caribe, Brasil y la comunidad hispanoparlante de Estados Unidos también forman parte de América Latina.

Otro punto en contra del documental es que las mujeres brillan por su ausencia. Si bien en el último capítulo se menciona que las mujeres tendrán mucha mayor fuerza en el futuro del rock, los testimonios son poco hacia la historia de este género musical: 4 mujeres y otras 3 nombradas en este documental no hace justicia a la verdadera importancia de las mujeres en la historia del rock. Es inadmisible que se omitieran y olvidaran a grandes íconos de este género, comenzando por Gloria Ríos, la primera mujer en grabar un disco de rock and roll y que gracias a ella grupos como Los Teen Tops o Los Locos del Ritmo se animaron a grabar sus covers. O Cecilia Toussaint, mujer con un gran talento, pionera y digna representante en este género y de la música en general.

Muchas mujeres fueron invisibilizadas en el documental.

Un error imperdonable fue no darle a Caifanes la importancia que se merece. Caifanes es mucho más que “La Negra Tomasa”. Su gran trayectoria va desde Las Insólitas Imágenes de Aurora hasta el gran éxito internacional que fue “Jaguares”.

Integrantes de Caifanes, una de las bandas más importantes en la historia del rock en México.

La inigualable voz de Saúl Hernández y las letras de sus canciones, el prodigioso sonido de la guitarra de Alejandro Marcovich, el sorprendente bajo de Sabo Romo, el extraordinario talento de Diego Herrera y la magia de la batería de Alfonso André no pueden ser ignorados en la historia del rock. Sus temas han estado dentro de las 100 mejores canciones de rock hispanoamericano y fue la primera banda de rock mexicano en llenar 2 días consecutivos el Auditorio Nacional, en 1989.

Los Prisioneros, banda emblemática de Chile.

Y cómo omitir su compromiso social. Un ejemplo: los Caifanes lanzaron la canción “Antes de que nos olviden”, dedicada a los estudiantes detenidos y desaparecidos el 2 de octubre de 1968 y cuya voz todavía resuena en nuestras calles.

En el documental no se mencionan a muchos representantes del rock mexicano realmente importantes e imprescindibles: omiten por ejemplo a Nina Galindo, a Tex Tex, a Jaime López o los proyectos de José Manuel Aguilera. Es sin duda algo imperdonable.

El documental sí mencionan a Víctor Jara, pero no a Oscar Chávez, gran representante de la canción de protesta en nuestro país.

Sin embargo, fue un gran acierto el incluir a Los Prisioneros, grupo chileno conocido por el cuestionamiento político y social en las letras de sus canciones y quienes dieron ánimo a toda una generación de jóvenes reprimidos por la dictadura de Pinochet.

Buen punto también fue la cronología y un breve contexto político, histórico y social asociado con la música, y resaltar el poder que genera la música como escape ante la represión y en momentos difíciles. Nunca hay que olvidar la fuerza e influencia que puede llegar a tener un grupo o un cantante. La música puede crear o desembocar en una revolución.

Sin duda uno de los objetivos de Gustavo Santaolalla fue crear controversia para vender su producto, al final es su trabajo, a eso se dedica en la actualidad y lo logró. Por ejemplo, lo hizo al incluir a Maná en su historia. Con ello creó controversia (si bien es cierto no se puede negar el éxito del grupo y su aportación en esa época, independientemente de si es o no es rock lo que tocan).

Santaolalla, sin querer, nos muestra en el documental el otro lado de la moneda en el mundo de la música: el del pequeño grupo de ganadores llamados “productores”. Sí, no enseña el catálogo de sus “productos” en la serie: y es que un 95% de los grupos que tienen foco en el documental son productos de Santaolalla.

Gustavo Santaolalla y Charly García.

Sin duda, la industria de la música cambiará después de esta pandemia, seguramente se buscarán nuevas alternativas y con ello surgirán nuevos sonidos, ritmos y nuevas formas de disfrutarlos. Sólo espero que en esta ocasión sean los artistas, los verdaderos creadores, los que ganen, y no todo vaya al bolsillo de los sanguinarios “managers”

En conclusión, existe mucho más rock del que ha producido Gustavo Santaolalla y que enseñó en su documental “Rompan Todo”.