Primero fue Reforma.

Su primera plana lo dio a entender: “‘Brotan’ para consulta 12 firmas por segundo”. El mensaje fue claro: las firmas para pedir una consulta donde se decida si se enjuicia o no a los ex presidentes son falsas, porque es imposible que haya 12 firmas por segundos.

Eso dijo Reforma: las firmas son falsas. Hubo trampa.

El primer párrafo de esa nota principal lo confirma: “En menos de 36 horas, simpatizantes y organizaciones aliadas a Morena hicieron aparecer 12 firmas por segundo para solicitar consulta contra los ex presidentes”.

La afirmación de Reforma es clara: no se puede conseguir 12 firmas por segundo, por lo tanto, son falsas, inventadas, es trampa, un fraude: “aparecieron”

Esta idea no toma en cuenta que en todo el país se juntaron firmas y se mandaron entre anteayer y ayer, y éstas se iban acumulando en una casa de la colonia Roma. Es decir, no “aparecieron” en ese mismo momento ni se firmaron durante ayer, sino que eran firmas que llegaban desde toda la república y que fueron recolectadas por ciudadanos durante las últimas dos semanas.

Incluso Reforma, para dejar más en claro la “trampa” de quienes recolectaron firmas, coloca a un costado de su nota un “Abracadabra”, e indica que el lunes 14 de septiembre a las 7:56 el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que había 800 mil firmas, y que 36 horas después, ya había más de 2 millones. Lo pone como si fuera una orden de AMLO. Un acto de magia.

Lo que hizo Reforma, pues, es mentir. Y lo hizo cínicamente.

Después vino Risco, un creador de memes que se convirtió en periodistas y que hoy es la carta fuerte de El Financiero, el periódico que consiguió un millonario préstamo del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Risco, en su cuenta de Twitter, reafirmó la idea de Reforma. Dijo que la recolección de firmas fue “el milagro de la noche del grito”, cuestión que da a entender que las firmas son falsas, que hubo trampa, que fue fraude.

Así, sin ninguna prueba, sin el conocimiento del sistema de recolección de firmas, sino haber acudido a los puestos donde se pedían las firmas en todo el país, y sin tomar en cuenta a quienes juntaron firmas entre familiares y amigos, tanto Reforma como Risco difundieron una mentira. Y lo hicieron con enorme dolo. Digno de ellos, pues.