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Desfiladero

La Jornada: preguntas sin respuesta

En una carta dirigida el pasado 8 de abril al comité directivo del Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada (Sitrajor), el nuevo gerente general de ese diario, Luis Linares Zapata, expuso su proyecto de “sacrificio salarial”, para llenar, en el término de un año, el agujero de 25 millones de pesos que dejó su antecesor, Jorge Martínez Jiménez.

Esta mañana, en el programa radiofónico de Ciro Gómez Leyva, Linares Zapata negó que hubiera un desfalco en las arcas del diario y afirmó rotundamente que La Jornada “no está en peligro”.

Su proyecto de “sacrificio salarial” implica una reducción de 4 por ciento a quienes cobran los sueldos más bajos, y de 24 por ciento a los que perciben los más altos, para cubrir los 25 millones de pesos faltantes de aquí a un año.

Economista de reconocido prestigio, hombre de bien en toda la extensión de la palabra, Linares Zapata fue electo gerente de La Jornada el pasado 30 de enero, para poner sus talentos a la causa, punto menos que imposible, de salvar el periódico fundado en septiembre de 1984 por el ex subdirector de unomásuno, Carlos Payán Velver.

Su papel en esta crisis, la más grave en la historia de La Jornada, es puramente técnico. No obstante, la dirección del rotativo lo envió a plantarse ante los desacreditados micrófonos de Gómez Leyva y, horas más tarde, le prohibió acudir a los no menos desacreditados micrófonos de MVS, la estación que sacó del aire a Carmen Aristegui.

“Todas las finanzas de La Jornada están auditadas, no hay desfalco”, insistió Linares Zapata frente a Gómez Leyva. Y eso fue todo: una simple operación de control de daños para minimizar el asunto y darle carpetazo.

Sin embargo, muy otras fueron las formas que adoptaron los directivos ante los trabajadores. “El periódico está en quiebra técnica: o aceptan bajarse los salarios o esta es la última quincena que cobran: ustedes tienen la decisión”, les dijeron en un tono que no admitía equívocos.

Peor aún, los atemorizaron con la amenaza de que el “sacrificio” sería de 40 por ciento parejo para todos, de tal modo que al conocer la propuesta de la gerencia suspiraran porque en realidad será de entre 24 y 4 por ciento. Fuentes conectadas con el sindicato jornalero revelaron que la mayoría de los trabajadores está por la afirmativa, es decir, por aceptar.

Para los acaudalados empresarios periodísticos que dirigen el diario, el recorte será insustancial, porque sujetos como Josetxo Zaldúa y su camarilla de vividores gozan de ingresos por debajo del agua, en un esquema de corrupción bien conocida.

 Josetxo Zaldúa, coordinador general de edición de La Jornada

Josetxo Zaldúa, coordinador general de edición de La Jornada

¿Qué sucederá con quienes verán disminuidos sus dineros mensuales en un escenario que uno de los grandes amigos de Zaldúa, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, pinta como espantoso a partir del segundo semestre de este año?

¿Quiénes son los responsables del “faltante”? ¿Puede un sujeto como Jorge Martínez Jiménez perder o desaparecer 25 millones de pesos sin que la dirección del diario se dé cuenta? ¿A dónde fue a parar ese dinero? ¿Quiénes lo sustrajeron? ¿Existe una denuncia penal contra ellos?

¿De qué estamos hablando? ¿Malos manejos? ¿Malversación de fondos? ¿Deudas incobrables? ¿Asociación delictuosa? ¿Descomposición terminal de un barco que se hunde?

Dudas tan razonables y justificadas como éstas no merecen, por parte del diario, la menor explicación. La única respuesta pública han sido algunos tuits en que Zaldúa y otros atacan a quien destapó este asunto. Una vez más, la culpa es del mensajero; el contenido del mensaje no importa.

“No es cierto que el periódico esté en crisis. Punto.” En esto se resume la postura de una empresa que nació gracias al apoyo de miles de ciudadanos que aportaron dinero de su propio bolsillo para que la aventura fuese posible. Hoy, por esos mismos ciudadanos, La Jornada no demuestra ningún respeto.

Y sin embargo ahí está la postura desinteresada y generosa de quienes, ante una eventual convocatoria para reponer el dinero mediante una colecta solidaria, preguntan: ¿dónde puedo depositar? ¿Hay una cuenta bancaria? “En mi casa todos somos jornaleros: ponemos 120 pesos”, escribió un lector en Twitter.

Breve historia

Carmen Lira Saade, directora de La Jornada desde 1996, ha contado que cuando el diario estaba por salir, en septiembre de 1984, Gabriel García Márquez preguntó cuánto dinero había en caja, porque él, para su propio periódico, había reunido un millón de dólares y necesitaba cuatro millones más.

En la imagen, Carmen Lira Saade y Carlos Payán Velver.

En la imagen, Carmen Lira Saade y Carlos Payán Velver.

Carlos Payán le respondió: “Tenemos dinero para cinco días”. Durante su primera etapa, La Jornada tuvo que convencer al presidente Miguel de la Madrid de que un medio informativo con posturas de izquierda no representaría ningún peligro para su gobierno. Y la forma en que se lo demostró fue dedicándole casi todos los días la nota principal de primera plana.

Bajo esa táctica camaleónica, La Jornada, no obstante, se convirtió en el diario de los movimientos sociales. La respuesta masiva de los chilangos al terremoto de 1985, la huelga universitaria de 1986, la campaña electoral de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, son algunos de los hitos en la historia del periodismo donde dejó su impronta, por no hablar de su deslumbrante cobertura del alzamiento zapatista de 1994.

Ese perfil, desdichadamente, empezó a deteriorarse después del proceso electoral de 2006, cuando el tabloide ocultó carretadas de información que documentaba el fraude cometido por Fox, Calderón y el IFE, a pesar de lo cual, en el trágico sexenio de la carnicería panista, vivió al borde de los números rojos.

La debacle sobrevino en la primavera de 2012, cuando empezó a guardar silencio sobre los evidentes preparativos del fraude que impondría a Peña Nieto –reparto de despensas, golpizas a los antipatizantes del copetón que protestaban en los mítines del PRI, y un largo etcétera–, todo lo cual culminó con la entrega, abyecta e insoportable, de su línea editorial a los dicterios de Los Pinos.

En suma, por echarse en los brazos de Peña Nieto y darle la espalda a sus lectores, éstos actuaron en consecuencia. ¿Gastar 10 pesos para leer anuncios de Javier Duarte, Eruviel Ávila y La Cuija Velasco, y no enterarse de los periodistas asesinados por Duarte en Veracruz, los feminicidios continuos en el Edomex o los atropellos racistas del gobierno de Chiapas?

¿Alguna vez La Jornada ha reportado una sola de las frecuentes equivocaciones de Peña Nieto en una materia tan elemental como la geografía? Ayer mismo, en Jalisco, dijo que Lagos de Moreno y la ciudad de León son “estados de la república”. ¿La salud mental del presidente más estúpido que recordemos no es nota en La Jornada?

En absoluto. Así, tal parece que el barco seguirá hundiéndose, a costa de sus trabajadores y sin el mínimo aprecio por el público, al grito de sálvese el que pueda, en una catastrófica pérdida de lo que fue su mayor prenda de orgullo: la autoridad moral.

Felicitémonos: La Jornada no está en peligro. Acto seguido, quitémonos el sombrero en señal de respeto porque prácticamente ha muerto. Los diarios son seres vivos que nacen, crecen, se reproducen, envejecen y, por lo general, antes de morir, se pudren.

Jaime Avilés †
Escrito por

Director fundador de Polemón. Dramaturgo, periodista, narrador y cronista. Fue marinero, actor de carpa, activista político y criador de conejos. Desde 1995 publicó una columna política semanal en el diario La Jornada titulada Desfiladero. Dos de sus crónicas forman parte de la antología A ustedes les consta de Carlos Monsiváis. Su obra ha sido traducida al francés y al italiano.

5 Comentarios

5 Comentarios

  1. Avatar

    Eduardo

    29 abril, 2015 at 10:19 pm

    Gran análisis sobre lo que ha sido La Jornada. “Los diarios son seres vivos que nacen, crecen, se reproducen, envejecen y, por lo general, antes de morir, se pudren”, termina certero. Por eso, ante un periódico entregado al peñismo, que oculta a sus lectores los errores garrafales que comete EPN y que fue cómplice en su arribo al poder, resulta inútil plantearse la idea de rescatar a ese diario con donativos de la sociedad. ¿para qué rescatarlo? ¿para que siga escamoteando información como ya lo hace, fingiendo que realizan un periodismo independiente? Es un medio que dejó de ser útil a la sociedad.

    • Avatar

      Daniela

      30 abril, 2015 at 12:49 pm

      Eduardo no se a que sociedad te refieres, porque el periódico se sigue leyendo, es una referencia obligada en el país y precisamente el acoso de EPN ha generado problemas en todos los medios libres como La Jornada, Además los donativos los pidió Jaime Avilés sin ser trabajador de ahí, pura grilla!

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    Jose R.

    30 abril, 2015 at 4:10 pm

    …sin duda que mueves el tapete…

  3. Avatar

    Luis Hernández Romero

    1 mayo, 2015 at 3:22 pm

    Estimado Jaime:
    Te extraño muchisimo en la Jornada. Quisiera saber la causa de tu separación.
    Casi todo lo que escribes es creible. Solo que no creo que La Jornada este en los brazos del pendejo de Peña Nieto. Por ejemplo los moneros no son peñistas. El periodico sigue dando cuenta de los movimientos sociales. Aparecen seguido artículos de personajes mundiales de la izquierda. Total,a pesar de que faltas tu en la Jornada, el diario sigue siendo para mi un referente indispensable.
    Un abrazo.
    luis hernández romero

  4. Avatar

    Luis

    1 mayo, 2015 at 11:09 pm

    A propósito: La entrevista cuyo link cito abajo, extrañamente quedó casi invisibilizada en “La Jornada” en línea… Habla Eugenio Raúl Zaffaroni, el juez experto en genocidios, candidato a encabezar la Corte Interamericana de Derechos Humanos: “En México y América Latina hay un nuevo genocidio en curso. Estamos asistiendo a una auténtica shoah…
    Los medios concentrados de comunicación no están al servicio del capital financiero. Son parte del proyecto de sociedad excluyente del capital financiero. En los países donde la violencia controla la exclusión, éstos la naturalizan y minimizan”

    http://www.jornada.unam.mx/2015/04/28/politica/012e1pol

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