El ex director de la Agencia de Inteligencia Criminal (AIC) de la Procuraduría General de la República (PGR), Tomás Zerón de Lucio, hoy prófugo de la justicia, destinó, entre mayo y diciembre de 2016, 14 millones 990 mil 440 pesos en lujosos servicios de alimentos.

Durante ese lapso, la empresa Banquetes Les Croissants y Gastronómica Zayda, dirigida por la chef Zayda González, sirvió desayuno, comida y cena en la mesa dispuesta en la AIC para Zerón de Lucio, su personal de apoyo y empleados de la Policía Federal Ministerial.

Además, se destinaron 3 millones 761 mil 788 pesos para que Gastronómica Zayda le sirviera al personal del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia mientras trabajaba “en sitio”.

2 millones 996 mil 268 pesos más se le entregaron a esa misma empresa por concepto de suministro de café, menús ejecutivos y box lunch a los empleados de la Policía Federal Ministerial en el mismo periodo.

En promedio, Gastronómica Zayda recibió 604 mil 124 pesos al mes por desayunos, comidas y cenas, con recursos obtenidos de la partida “Productos alimenticios par el Ejército, Fuerza Aérea y Armada mexicanas y para los efectivos que participen en programas de seguridad pública”.

Dicha información es revelada por SinEmbargo, según los contratos por Adjudicación Directa que se entregaron por la AIC cuando Zerón de Lucio dirigió la entidad, de septiembre de 2013 a septiembre de 2016.

No obstante, poco antes que el funcionario presentara su renuncia al entonces Presidente Enrique Peña Nieto, Zerón de Lucio puso bajo reserva durante cinco años parte del contenido de sus contrataciones, por lo que algunos datos aparecen como testados.

La gestión de Zerón de Lucio

Como director de la AIC, Tomás Zerón de Lucio gozó de una posición privilegiada, al mismo nivel que el de la Procuradora, Arely Gómez González. Recibía un salario bruto 200 mil pesos al mes y tenía seguros millonario de vida y de separación individualizada.

Era cercano al círculo de confianza de Enrique Peña Nieto, junto a Humberto Castillejos Cervantes, exconsejero jurídico del Presidente, conocido por haber adquirido en aquella época al perro más caro del mundo como mascota.

Zerón de Lucio era dueño de automóviles de lujo, joyas, relojes y casas, según las declaraciones patrimoniales realizadas ante la Secretaría de la Función Pública.

Cuando en 2014 ocurrió la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”, Zerón Lucio aportó elementos a la “verdad histórica” presentada por el entonces titular de la PGR, Jesús Murillo Karam.

La supuesta historia indicaba que los cuerpos de los jóvenes habrían sido incinerados al grado de las cenizas, en un basurero del municipio de Cocula, en el que fue encontrada una bolsa con restos humanos de los que se identificó a Alexander Mora Venancio.

Luego, esa “verdad” fue desmentida por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), enviado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; al desmentirlo usaron un video en el que se ve a Zerón de Lucio sigiloso, en el río San Juan, un día antes del hallazgo de la bolsa, mientras “sembraba” pruebas.

El ex procurador José Murillo Karam y el ex jefe de la AIC, Tomás Zerón. Foto: Proceso

Aún con esas pruebas, el funcionario no fue destituido ni abandonó su cargo, sino que fue uno de los miembros más estables del Gabinete de Peña Nieto.

Sin embargo, en 2020 un Juez federal de Guerrero emitió una orden de arresto, a petición de la Fiscalía General de la República por manipulación de evidencia sobre los 43 estudiantes desaparecidos.

Luego, el 16 de junio pasado, el Juzgado Octavo de Distrito en materia de Amparo Penal y Juicios Federales con sede en el Estado de México indicó que el abogado de Zerón de Lucio había promovido un juicio de amparo.