Reforma, para nadie es un misterio, es el diario que busca por todos los medios posibles atacar a Andrés Manuel López Obrador. Su objetivo, o su deseo más profundo, seguramente es que la actual administración no termine el sexenio. Pero digamos que están en su derecho. Y es que en México hay una irrestricta libertad de expresión, al menos de parte del gobierno federal.

Lo que sí molesta un poco es que busquen, los de Reforma, presentarse como un diario objetivo e imparcial y, en algunos casos como “víctimas” de “personas irracional” que, al criticar a Reforma y a su línea editorial, “atacan” y “mancillan” la libertad de expresión.

Eso sí molesta, porque es muy mentiroso y cínico.

Reforma, por lo que se ve, tiene una alianza muy fuerte con Claudio X. González y su estrategia golpista. Y esto cada vez es más evidente.

Hoy, por ejemplo, la primera plana del grupo Reforma fue la recuperación de una “análisis” de la gestión de AMLO elaborado por la organización “Sí por México”, es decir, la organización que hace unas semanas lanzó Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, el presidente de la Coparmex.

¿Primera plana a un análisis de una organización recién creada? ¿Acaso no había otros análisis más serios? ¿Otras organizaciones o académicos?

Lo que molesta no es que lo hagan, al final, tienen la libertad de hacerlo. Lo que molesta es que quieren presentarse como un medio que no es de derecha, que es imparcial, y que hace periodismo para informar y no para golpear políticamente a un gobierno.

Que Reforma se asuma como el medio de la derecha, el empresarial, el golpista, el que no quiere que AMLO concluya su gobierno en 6 años, el que apuesta a la salida pronta del actual presidente. Que se asuma como representantes de los intereses empresariales. Eso es lo que falta. Y que no se presenten como “periodistas” que no tiene consigna, imparciales, objetivos.

Eso sería lo ético. No con AMLO ni con la actual administración, sino con sus lectores, que al final, me imagino, es lo más importantes para ellos. ¿O no?