Finalmente terminaron las elecciones. Atrás quedan las campañas más grandes jamás organizadas. También unas de las campañas más polarizadas en años. En este proceso electoral nos enteramos de una gran cantidad de agresiones -verbales y físicas-, que en no pocas ocasiones ha terminado con la vida de candidatas y candidatos a puestos de elección popular.

La polarización y el contraste también estuvo presente en las redes sociales, donde más que nunca se cumplió la máxima de que “lo digital trasciende a lo real”. Familiares y amigos nos confrontamos defendiendo o atacando las más diversas ideologías y formas de hacer política. Se debatieron ideas en buena y mala lid. Cuando los argumentos no nos convencían argumentamos e hicimos jaleo en torno a temas controversiales, que durante toda la campaña no faltaron. Ante temas polémicos, replicamos e impugnamos.

Dimos la lucha de las ideas en todos los terrenos, escribiendo, tuiteando y de viva voz. Chocamos con viejos rivales e hicimos nuevos amigos y adversarios. Ventilamos la vida pública y privada de aspirantes y suspirantes. En resumidas cuentas, estas elecciones no dejaron indiferente a nadie. Para bien o para mal.

Lo positivo es que cada vez tenemos una sociedad más informada e interesada en la Cosa Pública. Las personas buscan informarse cada vez más y mejor con notas reales, y en medios serios y objetivos. Este proceso electoral -histórico en muchos aspectos- indudablemente abre las puertas a las siguientes contiendas. Todos los actores políticos tendrán que recomponer y revisar sus estrategias y sus planes y proyectos. Asistiremos al nacimiento de nuevas opciones políticas y al recambio generacional de opciones que nada dicen y menos representan.

Personajes como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Diego Fernández de Cevallos (que hasta cuenta de Twitter abrió para esta campaña) y Lorenzo Córdova entraron definitivamente al basurero de la Historia y nuevos rostros despuntan en la política nacional.

Diego Fernández de Cevallos. Foto: Especial

En fin, que sea cual sea el resultado, es la ciudadanía la que gana en este proceso.

Hoy no queda más que rehacer el tejido y reconciliarnos con propios y extraños. Ya vendrá una nueva elección y discutiremos más y mejor las Ideas que se pongan sobre la mesa como proyecto para alcanzar a ser mejores personas en una nación cada vez evolucionada.

La tarea que tendremos para las siguientes semanas será la de lograr el entendimiento mutuo con inteligencia y armonía. Informémonos sobre las actividades de nuestros representantes y exijámosles el cumplimiento de sus promesas de campaña.

Continuemos construyendo nuestra Democracia de forma pacífica y responsable.