Militares, policías y sicarios, detuvieron a los 43 normalistas de Ayotzinapa. Después fueron disueltos e incinerados, y sus restos esparcidos en el drenaje y distintos parajes.

Esto fue lo que reveló el diario Reforma en un extenso reportaje en el que da los pormenores de la captura de los jóvenes y el trágico final que tuvieron, derribando en forma contundente la ‘verdad histórica’ que tanto se empeñó en sostener el ex presidente Enrique Peña Nieto.

Al conocer esta información, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) la dio por buena, al tiempo que aseveró que se tienen a más personas detenidas, entre ellas un capitán del Ejército, por lo que continúa abierta la investigación. 

Se refirió a la ‘verdad histórica’ como una fabricación:  “Lo que cada vez más evidente es que se fabricó la versión que originalmente se le presentó al pueblo de México de que los jóvenes los habían agarrado y los habían quemado en un basurero. Eso ya todo indica de que no obedece a lo que sucedió, que no es real, que hay otras versiones y es lo que se está investigando”, dijo el presidente de México.

Detenidos por el caso Ayotzinapa. Foto: Especial

Reforma tuvo acceso al expediente de un testigo protegido por la Fiscalía General de la República (FGR) con el nombre clave de ‘Juan’, presunto líder de Guerreros Unidos, el cártel al que se le atribuye la desaparición de los jóvenes normalistas. 

El testigo protegido señaló en su declaración que la noche del 26 de septiembre del 2014, la organización criminal eliminó a cerca de 80 personas, entre normalistas y narcotraficantes rivales. Los estudiantes y los criminales fueron divididos en tres grupos y entregados por el Ejército y policías estatales a Guerreros Unidos. 

“Los elementos de seguridad pública y Ejército decidieron entregar a las personas que tenían detenidas, entregándolas a gente del grupo Guerreros Unidos, específicamente a Víctor Hugo Benítez Palacios, Osiel Benítez Palacios, Salvador Benítez Palacios, Reynaldo Benítez Palacios, Orbelín Benítez Palacios, Nicolás Nájera Salgado, a “El Chucky” y a una persona de nombre Gabriel “El Pelón”, dice el testigo.

El integrante de Guerreros Unidos dijo que en la sede del 27 Batallón varios de los detenidos murieron en los interrogatorios y los que quedaron vivos fueron entregados a Nicolás Nájera Salgado “El May” y los hermanos Benítez Palacios. 

Los estudiantes y rivales fueron desmembrados en un inmueble de la Colonia Tacuba-11 de Marzo en Iguala, y sus restos fueron colocados en bolsas de plástico gruesas y transparentes, similares que las se utilizan en el transporte de valores. Las bolsas las llevaron hasta el crematorio de servicios funerarios El Ángel, en la Carretera federal IgualaChilpancingo.

“Los últimos (cuerpos) no fueron cremados en su totalidad, las cenizas y restos que no se alcanzaron a cremar fueron esparcidos en Taxco y el municipio de Iguala, antes de llegar al pueblo de Coacoyula, esto lo hizo la misma gente, no puedo precisar quién, pero sé que fueron las células de Nicolás Nájera alias “El May” y los Tilos, quien eran los hermanos Benítez Palacios”, afirma el testigo.

“Juan” menciona que una parte de las cenizas las entregaron al  comandante Wenceslao Elizalde Zempoalteca, ex coordinador regional de la Policía Investigadora Ministerial de Guerrero.
La finalidad era que las autoridades locales fabricaran una solución a sus investigaciones y se quitaran
de encima la presión pública. Fue así que nació la ‘verdad histórica’ de Peña Nieto, pues el mismo día que les entregaron las cenizas, las fueron a dispersar en el basurero de Cocula, donde la administración anterior sostuvo que los estudiantes fueron incinerados. 

Las revelaciones de “Juan” han llevado a la administración de AMLO a la detención del Capitán José Martínez Crespo y a la liberación de 17 órdenes de aprehensión más contra militares relacionados con los hechos. Martínez Crespo, quien sigue su proceso en la cárcel del Campo Militar Número 1, fue señalado por “Juan” como operador de la detención de los normalistas.

El declarante explicó que Guerreros Unidos, auxiliado por militares y policías, buscaba a sicarios del grupo de Onésimo, jefe de un cártel rival que les adeudaba dinero. Los sicarios rivales se mezclaron entre los estudiantes que hacían una protesta en Iguala. Fueron tres grupos de personas detenidas: uno fue tomado directamente por miembros de Guerreros Unidos, a otro se lo llevó la Policía Estatal, y a otro el Ejército, a las instalaciones del 27 Batallón de Infantería. El propósito era interrogarlos para saber quiénes eran los sujetos que venían en el grupo contrario.

El grupo criminal Guerreros Unidos nació como un desprendimiento del llamadoCártel de los Beltrán Leyva en Guerrero, y su primera escisión y guerra interna fue ocasionada por un cargamento de opio de 9 millones de pesos asegurado por el Ejército.

Cuatro años después de operar como un grupo autónomo, Guerreros Unidos sufrió una fractura que derivó en una guerra regional que probablemente tuvo entre sus víctimas indirectas a los 43 normalistas de Ayotzinapa, según la declaración del testigo protegido “Juan”.