Ayer Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, se presentó en el Senado para comparecer. Desde un principio se sabía: no sería fácil. Los senadores de oposición, mezquinos como han sido, iban a criticarlo, iban a soltar mentiras y afirmar falsedades. Lo atacarían con todo. Lo difamarían.

Así son. Así siempre han sido.

Pese a eso, la comparecencia se había llevado hasta cierto punto bien, con orden.

Y entonces llegó Lilly Téllez.

Con un discurso lleno de falsedades, atacó a Hugo López-Gatell, y después le dio un bastón, diciendo que era el “virrey del país de las camas vacías”.

Después de eso, vinieron más insultos de otras senadoras, e incluso Téllez, en un acto de soberbia enorme, se retiró de la sesión cuando López-Gatell iba a responder sus cuestionamientos.

Todo fue un teatro de Téllez, donde no importaron las personas que han sido contagiadas de covid-19 ni las que han fallecido por complicaciones con el virus. No, fue un teatro para atacar a un gobierno usando una tragedia. Y eso es mezquino. Ruin.

Hay que recordar que Lilly Téllez llegó a la senaduría por Morena. Ya en la curul traicionó, afirmando que ella no “coincidía” con los ideales de Morena, es decir, con las expectativas de la gente que la votó y que le permitió ser senadora.

En lugar de renunciar a la curul, como sería lo ético, se llevó la senaduría al PAN, y desde ahí practica todo lo que los votantes (sí, sus votantes) querían eliminar del Senado.

Por eso Téllez es una ladrona, porque le robó la senaduría a quienes la votaron. Y ahora, usa ese espacio para traicionar a quienes la votaron.

Es ruin. Terriblemente ruin.

Claro, a ella no le importa. Porque no le importa la gente, porque lo suyo es la traición, y el desdén hacia quienes la votaron, y hacia la sociedad en general.

Ayer fue una vergüenza. Su discurso, una falsedad. Fue un teatro, una actuación, cinismo. Un acto de completa desfachatez.

Ojalá Morena no vuelva a postular a personajes así. De Téllez no se espera nada. Ni ética. Ni dignidad. Ni respeto hacia la gente.