Se burlaron del juicio. Se rieron de la junta de firmas. Incluso tuvieron la desfachatez de repetir hasta el hartazgo que “la justicia” no se consulta, “se aplica”.

Durante semanas han criticado toda acción que vaya encaminada a juzgar a los ex presidentes: que no se hace así, que es puro “populismos”, que no sean “ridículos”, que las ley no se consulta, que bla bla bla.

Semanas y semanas así, riéndose. Burlándose. Haciendo mofa.

Pero el juicio a los ex presidentes camina. Falta mucho, y ya no depende de la gente. Sin embargo, el hecho de que vaya ya es un éxito, y un triunfo.

Ahora bien, los ex presidentes (y la gente que los rodea, incluidos los partidos políticos que los llevaron al poder) están temblando. ¿Piensan que se les llevará a un juicio? Eso lo ven remotamente. Le apuestan a que en el trámite se descarrille, a que el Instituto Nacional Electoral (INE) invalide las firmas con argumentos absurdos, o que en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con los vericuetos de la ley, diga que no, que no es posible, que a los ex presidentes no se les puede juzgar y por lo tanto la consulta es inviable.

Incluso si se les llega a entablar un juicio, es improbable que el aparato de justicia logre recolectar todas las pruebas y se les sentencie.

Sí, es de cierta forma improbable que veamos a Felipe Calderón en una cárcel mexicana. O Enrique Peña Nieto. O a Vicente Fox y Carlos Salinas de Gortari, o a Ernesto Zedillo.

Pero la victoria es que hoy no es imposible, que existe un camino y que ya se recorrió con éxito parte de él.

Pero, más allá de si en algún momento las fuerzas conservadores que están incrustadas en muchos aparatos de poder (el Poder Legislativo, el INE o el Poder Judicial) descarrilan el proceso, lo cierto es que también hay la presión de la gente, y ésta tiene fuerza.

¿El INE invalida firmas? La presión de la gente. ¿Los diputados pretenden impedir la consulta? La presión de la gente. ¿Los magistrados deciden que no quieren hacer consulta? La presión de la gente.

El pueblo tiene el derecho de exigir que se juzgue a quienes gobernaron al país. Y lo está exigiendo. Eso es lo que estamos viviendo hoy. Y es un clamor verdaderamente fuerte. En menos de dos semanas se lograron reunir decenas de miles de firmas. Seguramente más que el millón 800 mil necesarios. Eso indica algo: se quiere esa consulta. Y eso no lo pueden dejar de ver los encargados de darle trámite a ésta.

El hecho de que se haya dado la junta de firmas, de que la gente haya firmado, de que se haya logrado el objetivo, ya es una brutal victoria del pueblo, y una enorme derrota de los ex presidentes y de lo que representan.

Por eso están temblando. Y es que no sólo sería la “muerte política” de ellos, sino de todos los espacios donde participaron o participan: el PAN, el PRI, México Libre.

Sí, que se haga la consulta será el inicio de la desaparición electoral de los partidos que llevaron al poder a los ex presidentes que se les quiere juzgar

La loza para esos partidos será muy pesada. Sí, el PRI, el PAN y México Libre (que aún no es partido), si se hace la consulta, estarán más cerca de la extinción que de ganar elecciones.

Que se entienda claro: el juicio a los expresidentes no sólo es a ellos, sino a todo lo que representan.

Por eso hoy muchos tiemblan. Están aterrorizados.