Durante más de 30 años los gobiernos neoliberales en México privatizaron silenciosamente buena parte del Estado.

Como resultado de esto, en el sector salud, nuestro país ha permanecido por casi dos décadas en la lista de las naciones con el promedio más bajo de personal médico especialista por cada mil habitantes (el promedio en los países de la OCDE es de 3.4 y el nuestro tiene 0.9). Ante ello, se ha afectado la calidad y el alcance de los servicios médicos especializados.

En las últimas décadas se rechazó a un 80% de los médicos que presentaban examen para estudiar especialidades (de 43 mil aspirantes sólo se aceptó a nueve mil 300).

Sin embargo, este rezago de personal médico comienza desde la falta de oportunidades para quienes aspiran a estudiar la carrera de medicina. Con el pretexto de que “no pasan el examen”, miles de jóvenes son rechazados.

Hospital Civil de Guadalajara, Jalisco.

Hospital Civil de Guadalajara, Jalisco.

La falta de espacios es un problema que aplica para la educación superior pública en general, no sólo en la carrera de medicina. El régimen neoliberal no invirtió en el crecimiento de las universidades públicas. Esto provocó que la mayoría de los aspirantes quedaran fuera de estas instituciones y se vieran obligados a suspender sus estudios o, en el mejor de los casos, a pagar universidades particulares.

A pesar de la reconversión hospitalaria en México -calificada por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) como ejemplar- y el incremento de 375.6% de las camas de cuidados intensivos, que evitaron el colapso de los servicios de salud por la pandemia de COVID-19, la emergencia sanitaria evidenció una falta de más de 70 mil especialistas en el sistema de salud mexicano.

Para combatir este déficit estructural de médicos y especialistas, el gobierno de la Cuarta Transformación ejecuta un plan estratégico sin precedentes, aumentando 100% (18 mil 929 lugares) los espacios para ingresar a una especialidad médica a través del Examen Nacional de Residencias Médicas (ENARM).

Además, se brindarán mil 600 becas para estudiar especialidades médicas en el extranjero, en países como Argentina, Cuba, Estados Unidos, Canadá y Australia. El compromiso de quienes accedan a estos apoyos es el de volver a México y trabajar en hospitales del sector público.

Otra de las estrategias que plantea el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador es la apertura de al menos 12 centros de formación de médicos, enfermeros y profesionales de la salud en instituciones como las Universidades Benito Juárez, la Escuela de Medicina Integral y Salud Comunitaria, así como las Universidad de la Salud (esta última implementada por la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum).

El objetivo es la formación de médicos y enfermeros con un enfoque ético, humanista y de servicio la comunidad.

Las Margaritas, Chiapas, México, 6 de julio de 2019.
Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México en Diálogo con la Comunidad del Hospital Rural Guadalupe Tepeyac. Atención Médica Universal y Medicamentos Gratuitos. Lo acompañan Jorge Alcocer Varela, Secretario de Salud, Zoé Robledo, Director general del IMSS y Rutilio Cruz Escandón Cadenas, gobernador de Chiapas.
Foto: Presidencia

Estas excelentes noticias para el pueblo mexicano no resultaron nada agradables para los grupos conservadores que tenían secuestrado al gobierno y que, acostumbrados a los abusos permitidos en el régimen neoliberal, se aprovechaban durante años de las necesidades y carencias de la gente para hacer grandes negocios.

Lo resumió bien Andrés Manuel López Obrador la semana pasada, durante una conferencia de prensa: “Miren cómo caló hondo el pensamiento conservador que cuando planteamos que, por el déficit por especialistas, se iba a ampliar la posibilidad para que se capacitaran y se formaran más médicos, hubo un grupo, una asociación, que me mandó una carta manifestando su inconformidad por este programa de formación”.

Una vez más queda en evidencia que los intereses económicos de la antigua oligarquía mexicana se contraponen a los intereses del pueblo y al bienestar de las mayorías. Ellos se aferran a seguir lucrando a costa del sufrimiento de los mexicanos: se aferran a su mezquindad.

Mientras la oposición, los privilegiados del antiguo régimen, se empeña en vender un falso panorama de “desastre e ineptitud” ante la pandemia, la OMS valida las estrategias aplicadas en México para evitar el desbordamiento del sistema de salud, y países de la Unión Europea y Estados Unidos las implementan, como sucedió con el semáforo epidemiológico.

Estos mismos opositores omiten que el gobierno de la Cuarta Transformación recibió un sistema de salud en ruina, con cientos de hospitales abandonados por un régimen al que lo único que importaba eran los jugosos negocios y no la salud de la gente.

Ahora las cosas son diferentes, tenemos un presidente que gobierna para el pueblo, no para los intereses del poder económico. Por eso los conservadores están tan enojados y siguen de carroñeros, chantajeando, desinformando, vitoreando el número de víctimas de la pandemia. Su vileza no tiene límites.

Enhorabuena por las estrategias históricas del Gobierno de México para avanzar en la transformación y recuperación del sistema de salud.

AMLO está cumpliendo su promesa de campaña, cuando dijo que trabajaría 16 horas diarias para hacer las labores de 12 años en un sexenio. Con su incansable gestión ha demostrado que se puede comenzar a revertir 30 años de neoliberalismo: lo está haciendo apenas en 2 años.