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Opinión

A 3 años de distancia, AMLO escribe una nueva historia de México

Hace tres años, el 1 de diciembre de 2018, se cristalizó un sueño en el proceso de una lucha de varias generaciones de mexicanos comprometidos en su vida por transformar a México.

La asunción de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la república constituyó un profundo simbolismo por la historia contenida en todo ese proceso, que abarca desde la época post-revolucionaria en donde -de acuerdo con historiadores y pensadores de los hechos sociales-, el objetivo del movimiento armado de 1910 quedó trunco, fue una revolución interrumpida en donde el rumbo posterior se delineó por la traición a los principios e ideales que la motivaron.

Se edificó en esa etapa incipiente de la construcción del México del Siglo XX un sistema político cuyos cimientos fueron por un lado el privilegio de los más bajos instintos humanos en el ejercicio del poder: la ambición sin par por el dinero sin mediar freno alguno en los mecanismos para la obtención del fin, entre ellos el aniquilamiento de opositores internos y externos; la acumulación ilegal de riqueza desmedida por parte de la clase gobernante y de quienes sirve, es decir a los intereses de los potentados de una casta del poder económico acostumbrada a vivir de los negocios al amparo de los bienes públicos; por otro lado, la descomposición que este andamiaje provocó en el seno mismo de la sociedad, en donde a amplias capas de la misma se les canceló la oportunidad para una condición mínima de vida digna.

Entre los precursores de esta lucha de la que es heredero Andrés Manuel López Obrador, se encuentran los extintos líderes ferrocarrileros Valentín Campa y Demetrio Vallejo, el líder campesino Rubén Jaramillo, el dirigente magisterial Othón Salazar, el escritor y pensador duranguense José Revueltas, el ingeniero y político Heberto Castillo Martínez (fundador del Partido Mexicano de los Trabajadores) y los estudiantes masacrados en Tlatelolco en 1968.

El inicio del gobierno de López Obrador constituyó un punto de quiebre en la historia: los mexicanos fuimos capaces de vencer a ese sistema con sus propias reglas del juego, no había otra opción; ese sistema que llegó a su clímax destructivo con la política neoliberal depredadora que se implantó y que ante los inéditos extremos de marginación y pobreza que se generaron, se colapsó el tejido social con la estrategia fallida, irresponsable y criminal del calderonato -y continuada con Enrique Peña Nieto- provocando ríos de sangre que cobraron en ese periodo cerca de 250 mil víctimas, 37 mil desaparecidos, más de 345 mil desplazados por la violencia y una herencia con más de 24 millones de mexicanos con inseguridad alimentaria severa o moderada, es decir, con hambre.

Desde hace tres años no sólo se escribe un nuevo capítulo en la historia de México, se da curso a una verdadera revolución pacífica, un auténtico cambio de régimen, una transformación profunda del ejercicio y concepción de la política, esa ciencia política cuya acepción aristotélica la define como la ciencia del servicio a los demás.

Ese es el ideario de Andrés Manuel López Obrador y de muchos que hemos inscrito nuestra vida en esa ruta de la definición de lo social, conscientes del ser social del individuo, del contrato social como lo definió Juan Jacobo Rosseau y en donde todos tenemos el deber de asumir una responsabilidad dentro del conjunto.

Y en esa definición de la esencia de la política, el Estado debe estar indisolublemente al servicio de los intereses colectivos, de la sociedad, de nadie más; ni de élites ni de grupos. Así, la concepción del poder pasa a ser de patrimonialista en el sistema que está en vías de extinción al de ser expresión mandataria de la sociedad y por tanto al servicio de ésta.

Este proceso histórico que estamos viviendo hoy en México, se explica en parte a través del pensamiento de teoría política del filósofo italiano Antonio Gramsci, con su convicción de que los hombres hacen la historia a la vez que son productos de ella. Su concepto de conformación de un bloque histórico, lo definió con certeza el activista e investigador John M. Ackerman antes de la culminación del proceso electoral del 1 de julio de 2018: “Al final de cuentas somos mayoría, tenemos el pensamiento y la inteligencia de nuestro lado, tenemos la historia de nuestro lado, tenemos la coyuntura global de nuestro lado, tenemos absolutamente todo, menos el dinero y el poder oligárquico que cada vez se consolida más. Si hay un escenario global donde la izquierda puede avanzar de manera significativa en el futuro próximo es en México”.

Y sí, fue en México, es en México; una nueva historia se escribe hoy y con ello la gran responsabilidad de transformar la vida cotidiana para el bien de la mayoría de los mexicanos.

La larga noche neoliberal terminó para dar paso a la Cuarta Transformación de México, equiparable por su naturaleza de cambio profundo, a las tres registradas en la historia del país: la Independencia, la Reforma y la Revolución.

La revolución de las consciencias está en marcha.

El Zócalo vibrante, desbordado, este 1 de diciembre de 2021 así lo demostró.

Los cimientos de la transformación están sentados, expresó en su mensaje el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien cerró su intervención con una síntesis de lo que significa esta revolución pacífica en curso:

“En estos tres años hemos demostrado que somos una gran nación libre y soberana, respetada y respetable para el resto del mundo, que lucha por la paz y que se encamina a ser una república justa, igualitaria, democrática y fraterna, y eso ha sido una obra, repito: de todas y de todos, de un ‘nosotros’ que hoy está aquí representado por ustedes: mujeres y hombres libres y conscientes, protagonistas principales de la Cuarta Transformación de México”.

Jesús Francisco Sánchez Cuevas

Nacido en Vicente Guerrero, Durango. Egresado de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad José Vasconcelos. Por espacio de 32 años fue reportero del diario El Sol de Durango. Practicante de un periodismo militante de izquierda. Facebook y Twitter: @jesusfco64

3 Comentarios

3 Comentarios

  1. Avatar

    Felipe Javier

    2 diciembre, 2021 at 3:25 pm

    No hay de otra el cambio a la 4T es irreversible, los conservas no van a querer picar piedra con sus manos, para hacer cambiar a las bases de la 4T. ya que se integren a este movimiento es lo que mas les conviene para el futuro de sus Hijos y Nietos. Saludos

  2. Avatar

    Samuel Bermúdez Nájera

    2 diciembre, 2021 at 3:39 pm

    Totalmente de acuerdo, ¡La Cuarta Transformación está en proceso triunfal!
    Los ciudadanos honestos lo celebran,
    Las ratas y los ratas calumnian porque quieren seguir robando. INDECENTES que se llaman a sí mismos “decentes”.

  3. Avatar

    Mary Carmen Vázquez Hernández

    2 diciembre, 2021 at 4:08 pm

    Lo que mas me encanta son esas encuestas que hablan de la desaprobación de tiene AMLO con el pueblo, de que va a la baja, pero el día de ayer se demostró todo lo contrario para muestra un botón!!!
    #ARRIBAAMLO

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