Todo indica que, en México, “ser blanquito o güero” facilita el poseer un mejor nivel de escolaridad y una mejor posición laboral, mientras ser de piel morena te cierra las puertas a tener un buen trabajo y acceder a la educación superior.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) de 2017, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), entre más oscuro es el color de piel, menor es el nivel de escolaridad.

Los resultados indican que sólo el 16 por ciento de la población con tonos de piel oscuros tienen estudios de nivel superior.

Quienes declararon tener tonos de piel intermedios, indicaron poseer principalmente educación básica completa -con un 26.9 por ciento-, aunque un 24.4 por ciento dijo tener la escolaridad básica incompleta.

Por su parte, quienes indicaron tener tonos de piel más claros, cuentan principalmente con estudios de educación superior, pues esta opción obtuvo el 30.4 por ciento.

La discriminación por el color de piel también se ve reflejado en el tipo de ocupación que indicaron tener los encuestados.

Los puestos de funcionarios, directores y jefes, así como los profesionistas, técnicos y empleados administrativos y en ventas son ocupados principalmente por personas con tonos de piel claros, seguidos por las personas con pieles de tonos intermedios y, finalmente, con un menor porcentaje, las personas con pieles color obscuro.

Los puestos de comerciantes los ocupan casi en la misma medida las personas con colores de piel claros e intermedios, con 4.7 y 4.6 respectivamente, mientras que quienes tienen tonos más oscuros sólo ocupan un 1.9 por ciento.

Mientras tanto, ocupaciones como artesanos, trabajadores industriales y del transporte, así como en servicios personales, actividades de apoyo y agropecuarios son hechas principalmente por personas cuyas pieles son de tonos más oscuros.

El ejercicio del Inegi se realizó utilizando una escala cromática de 11 diferentes tonalidades, misma que fue utilizada en el “Proyecto de Etnicidad y Raza en América Latina”, hecho por la Universidad de Princeton, en colaboración con el CONAPRED, el CIESAS y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Para ello, cada informante hizo primero un reconocimiento en dicha escala de su color de piel. Así, más de la mitad (59.2%) dijo tener tonalidad intermedia, un 29.4% se reconoció con un color de piel más claro y, el 11.4% declaró ser de piel más obscura.