En México, los de oposición, tan clasistas como siempre, minusvaloran y se burlan de Andrés Manuel López Obrador porque no sabe hablar inglés. Para ellos, este hecho significa que nuestro presidente es una vergüenza en el extranjero. Y cada vez que AMLO habla con mandatarios de otros países, ellos, los de oposición, afirman que México queda en ridículo.

Nada más alejado de la realidad.

AMLO es visto como un líder, con dignidad, que representa de forma adecuada a su país. Y eso se nota. En cada uno de los eventos internacionales donde ha participado, AMLO destaca. AMLO es noticia mundial. AMLO es visto como un mandatario con dignidad, inteligente, capaz, astuto.

En la pasada reunión de la Cubre Virtual de los Líderes del G20, AMLO fue la voz de los países pobres, de los países que durante años y años han sido explotados por los países ricos.

En dicha cumbre, AMLO hizo dos propuestas: una, que se eliminaran los “montos de deuda y del pago de servicio de la deuda a naciones pobres del mundo”, y dos, “garantizar que los países de ingresos medios puedan tener acceso a créditos con taza de interés equivalentes a las que están vigentes en países desarrollados”.

En abril de este año, el G-20 decidió suspender “temporalmente” la deuda de los países pobres. Lo que AMLO pidió en esta reunión fue eliminar completamente los montos de la deuda.

Su propuesta fue tan bien recibida, que Xi Jinping, presidente de China, la nación hoy más potente del orbe, lo secundó.

Así pues, aunque les duela a los de la oposición, aunque se pongan histéricos, aunque les salga espuma de la boca, AMLO está logrando lo que los anteriores presidentes de México no hacían: convertirse en un líder internacional.

América Latina necesitaba un líder que apostara por los países pobres. Ya lo tiene en el presidente de México.

Un orgullo, sin duda.