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Polemon | 26 abril, 2017

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¿Por qué pierden los dientes quienes consumen Cristal? ALACRANES

¿Por qué pierden los dientes quienes consumen Cristal? ALACRANES

Por: Serapio Bedoya (@revistapolemon)

08 de septiembre de 2015.- Regresé de Mazatlán sumamente impresionado por lo que había descubierto aquella noche primaveresca en los bajos fondos del puerto. Comprendí que esos pobres jóvenes fantasmagóricos destrozados por el Cristal son los mismos que ya había visto en antros peores a lo largo de la costa del Pacífico desde Tijuana hasta Guadalajara y deduje que había topado con un gravísimo problema de salud pública –del que los medios ni las autoridades hablan jamás– y lo consulté con un médico amigo.

Recuerdo lo que me dijo la divina teibolera: una dosis en Mazatlán cuesta 50 pesos, la fumas, te entra un deseo sexual incontrolable y cuando el efecto termina el cuerpo te pide que vuelvas a fumar, creando un círculo vicioso que en pocas semanas te destruye. ¿Por qué?, le dije al doctor Américo Rivadeyneira.

“Ante todo hay que entender que la desoxiefedrina, el nombre científico de la metanfetamina, conocida popularmente como `cristal´, `vidrio´o `hielo´, es uno de los psicoestimulantes más poderosos y adictivos creados hasta la fecha. Afecta terriblemente el sistema nervioso central porque sus moléculas atraviesan la barrera hematoencefálica y una vez que llegan al cerebro pasan a la sangre con una intensidad diez veces mayor”, me contestó como si yo entendiera lo que me estaba diciendo.

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Al ver mi cara estupefacta, me dijo que la barrera hematoencefálica se forma durante los primeros 14 años de la vida humana y protege al cerebro y a la médula espinal de sustancias agresivas. Un ejemplo: los niños que toman aspirinas para adultos antes de los 14, o sea, antes de que cuenten con esta protección, pueden sufrir parálisis cerebral y del hígado y morir rápidamente, debido a un conjunto de síntomas que se conoce como síndromé de Reye.

“Qué dice aquí”, me preguntó el doctor acercándome una caja de aspirinas que por un costado advertía: “La administración de este fármaco a menores de 14 años puede causar síndrome de Reye”. Así que, añadió, las moléculas de la desoxiefedrina llegan al encéfalo cerebral y provocan que aumente la actividad física, desaparezca el apetito y se tenga una sensación de bienestar general que dura de seis a 12 horas.

Mi divina teibolera, le dije, me contó que cuando fumas cristal te dan unas tremendas ganas de gozar los placeres del sexo inmoderamente, una y otra vez. “Sí, pero éste es sólo un modo de ver las cosas. Bajo los efectos de la dexosiefedrina se pueden hacer cosas simples de cualquier tipo y el adicto puede pasar días sin comer y sin dormir, lo que termina afectando por desgaste al corazón”, respondió.

Me llamó la atención, le dije en seguida, el hecho de que los jóvenes que venden mota en las playas de Mazatlán para poder comprar Cristal tienen muy pocos dientes. ¿Por qué se les caen?, pregunté. “Esto en términos médicos se conoce como `boca metanfetamínica´, que provoca un acelerado deterioro de los dientes porque el adicto pasa largos períodos de resequedad bucal sin lavarse los dientes, y como en vez de comer toma grandes cantidades de refresco para rehidratarse, pues las consecuencias saltan a la vista muy pronto”, explicó, antes de reiterar que la actividad intensa, ya sea sexual de otra índole, estimulada por la droga le hace un daño enorme al corazón.

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Una vez más cité, delante del doctor Rivadeneyra, las palabras de mi divina teibolera: “cuando pasa el efecto te dan unas ganas tremendas de volver a fumar cristal”. Bueno, me dijo el médico, cuando el organismo elimina la droga el síndrome de abstinencia, o la necesidad de una nueva dosis, causa una gran exaltación física, a menudo genera reacciones violentas e incluso delirios propios de un esquizofrénico.

“En los casos en que el daño cerebral es muy agudo, el adicto siente comezón en el cuerpo y cree que por debajo de su piel hay hormigas que lo muerden. Para tratar de quitárselas llega a arrancarse trozos de piel, un efecto que causa más acusadamente una droga todavía peor, conocida como Cocodrilo”, dijo.

Impacto económico

En enero del año pasado, la DEA reportó que la metanfetamina es la droga sintética que más se consume en Estados Unidos, en donde 80 por ciento del mercado lo controlan los cárteles mexicanos, sobre todo el de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación, que tiene en la costa de esa entidad miles de pequeños laboratorios clandestinos donde el Cristal se produce con precursores químicos, como la metilamina, que llegan a México desde Hong Kong, la India y Tailandia y entran por los puertos de Mazatlán, Manzanillo, Lázaro Cárdenas y otros.

Por cuestiones de mercado las metanfetaminas hechas en México han sido “mejoradas” por nuestros cárteles, que hicieron grandes inversiones en investigación científica para volverlas más potentes. Para The Washington Post, el auge del cristal y de la heroína mexicana en Estados Unidos obedece a que las empresas criminales que antes exportaban mariguana, perdieron interés en la cannabis porque ésta ya es prácticamente legal en el territorio del Tío Sam y su precio dejó de ser atractivo.

Según el Departamento de Justicia de EU, en un reporte emitido en febrero de 2015, un kilo de cristal en el mercado mayorista de Estados Unidos vale 20 mil dólares, pero cuando es vendido en pequeñas dosis en la calle su valor llega a los 100 mil dólares. Tan sólo en 2014, en puntos fronterizos de México, California y Texas, la policía gringa decomisó 14.5 toneladas de Cristal, de lo que puede colegirse que los cárteles no sólo de México sino del resto de América Latina introdujeron una cantidad 10 veces mayor.

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Ahora bien, si consideramos que de esas 145 hipotéticas toneladas de Cristal que sí entraron a Estados Unidos, 80 por ciento (116) fueron producidas en México, podríamos pensar que a razón de 2 millones de dólares por tonelada nuestro país captó en 2014 alrededor de 232 millones de dólares sólo en Estados Unidos. Ahora, si pensamos en el extenso abanico de países y donde el Cristal mexicano se consume tendremos una cifra astronómica de divisas generadas por la economía negra al servicio de la plutocracia dictatorial que padecemos.

El cristal y la goma de opio son, pues, los pilares del crecimiento económico invisible de México y, sin duda, amortiguan los efectos derivados del nulo crecimiento de la economía formal, que desde hace 30 años, en promedio, tiene uno de los peores desempeños de América Latina, pero le ha permitido al FMI cobrarnos cinco veces el valor total de la deuda externa, a la que seguimos sacrificando los recursos del país con el único fin de pagar los intereses de los intereses por los siglos de los siglos.

Fuentes consultadas me aseguraron, aunque todavía no puedo confirmarlo, que el Cristal es una droga sumamente popular en la costa del Pacífico, no así en la del Golfo de México, donde casi casi no es conocida. En cambio, empieza a ser consumida por los jóvenes más desfavorecidos del Distrito Federal. Seguiré investigando.

 

Comentarios

  1. SERGIO RUIZ

    BUEN ARTICULO.
    ME GUSTO MUCHO EL REFERENTE A MARCOS.
    SALUDOS.

  2. Caren

    Muy buena la informacion

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