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Polemon | 13 diciembre, 2017

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4 Comentarios

Hipótesis para un futuro diferente

Hipótesis para un futuro diferente

…el futuro tiene un corazón antiguo

Por: Alejandro Puerto (@appuerto92)*

Foto de portada: Eneas de Troya/Flickr

22 de junio 2015.- Decía Jesús Ibañez que cuando algo se nos presenta como imposible y necesario hay que inventar nuevas dimensiones. Pensar así –con tanta actualidad– nos vuelve responsables, sobre todo con las generaciones que están por venir.

Cuando Morena nació teníamos bien claro lo que habíamos de evitar. Creciendo con lecciones de historia, supimos que desaprender las malas enseñanzas del PRD era un imperativo ético y señal del rumbo adecuado.

Evitar la proliferación de “tribus” (escondites para verdaderos delincuentes políticos) fue una forma preventiva de impedir que pasiones personales fracturaran la esencia colectiva del proyecto. También lo era el deseo de que la maquinaria no sustituyera a la mayoría, con una democracia de unos cuantos.

Aun no es tiempo de saber si acertamos. Salir bien calificados en tiempos electorales es obedecer la logica la natural de los partidos. Nos vuelven diferentes tantas cosas pero sólo una nos hace especiales: venimos de un movimiento que asumió funciones de partido no para pelear prerrogativas si no para cuestionar y transformar.

Nos hemos inventado en reflexión participativa; y en ella hemos descubierto tantas cosas y reinventado otras tantas, conocedores de un camino cuyo porvenir adelanta más descubrimientos.

Sólo una certeza en el horizonte: la democracia que resulte de este momento ético-político nacional (eso es nuestro partido-movimiento) será totalmente distinta. Si es o debe ser de abajo para arriba no será por concesión institucional, sino por producto de esfuerzo y aprendizaje.

Sin embargo, centrar la mirada sólo en el porvenir nos coloca indefensos ante los obstáculos del presente y lo que podemos modificar, lo que nos demanda sabiduría y prudencia para detectar a tiempo nuestros problemas naturales. Así, a tiempo descubrimos que Morena no es como los demás partidos: no podemos ser terreno para que otros construyan sus carreras políticas individuales.

Encontrar que en medio de la diversidad se puede estar unido a un proyecto trae consigo problemas complejos, y los partidos, de por sí, cargan con la herencia maldita del ‘interés político’. De todo ello surgieron en Morena los famosos “grupos”: síntesis de gloriosos y reprochables pasados, que apuestan por el verticalismo y la rotación de élites.

Impulsados por ambiciosos proyectos (personales), son la representación más fiel de cómo una organización emprende el desastroso camino de volverse oligarquía mientras abjuran para sí la soberanía del partido. Son el nuevo espíritu de la división interna de los partidos políticos.

Representan menos del uno por ciento de la militancia activa, sin embargo siempre presumen de estar respaldados por cientos de personas. Aunque antagónicos a conveniencia, su principal fuerza reside en que, mientras que a las bases sus principios y valores a veces las dividen, a los “grupos” los unen sus intereses.

Podemos evitar que la situación empeore. Siempre he creído que otros fenómenos de democratización como las candidaturas independientes son una forma decente de capitular antes las élites siendo élite. El verdadero reto político en nuestro tiempo es democratizar los partidos. Únicamente reinventando la democracia eso será posible.

No es de ciudadanos comprometidos dejar que las circunstancias nos paralicen. Debemos de situarnos en una hipótesis que genere entusiasmo: sólo si mucha gente honesta, que sepa que participar es trabajar de más, levantarse más temprano, asumir contradicciones y sepa que tener criterio es conocer de incomodidades, sólo si mucha gente así se mete al partido y vigila de cerca los procesos, vamos a evitar que Morena siga la suerte de los demás partidos, que ya demostraron que se puede vivir en el éxito político aun estando en el hoyo moral.

Reinventar la democracia tiene que ver con volver más plural la escena política. Por ello debemos volver del feminismo, de la diversidad sexual y cualquier voluntad de belleza y justicia nuestros más fraternos compañeros en este camino. En el pasado el socialismo se negó a hablar de feminismo, restando la importancia que tiene para la transformación. A esto el liberalismo de corte capitalista reaccionó legislando el voto de las mujeres, ganando así muchísimas adeptas a su causa. La animadversión que nos heredaron, aunque merecida, aún no se ha podido zanjar. Aprendamos la lección.

Comparto esta reflexión al tiempo que leo las noticias. Morena regresará en forma de donativo la mitad de las prerrogativas que le da la federación (cien millones de pesos) y que vienen de nuestros impuestos. Por primera vez, en un país tan golpeado por la violencia que causa la falta de oportunidades, sabemos a dónde van a parar nuestras contribuciones: a la universidad pública.

Imposible pero necesario estamos volviéndolo realidad. Una nueva dimensión, con un partido de verdad nuevo, el primero del siglo XXI, donde la democracia es viable y posible aparece ante nuestros ojos. Nos hemos echado a andar, falta no soltarnos de las manos. El futuro, aunque incierto, es para los que no se rinden.

*El autor es politólogo y militante del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el estado de Jalisco, donde las deficiencias internas de este partido-movimiento resultaron en un sonado fracaso durante la pasada contienda electoral. Con estas notas, Puerto aspira a desencadenar una reflexión colectiva y autocrítica.

Comentarios

  1. Elizabeth García

    Mientras los dirigentes sean elitistas y se crean dueños de Morena Jalisco, sin que haya apertura y confianza querer ser líderes , en lugar de ser compañeros, ya lo dijo AMLO no se enamoren de los puestos.

  2. Efrain Morales

    La democracia no se límita a ejercer el voto. Es exigir nuestros derechos y cumplir con nuestras obligaciones.

  3. eduardo

    Ya alzamos todas las banderas, vencimos en elecciones a Salinas, nos entusiasmamos con el Zapatismo, le cerramos el paso al desafuero, caminamos por reforma por que fué una alegría derrotar al espurio, y ahora impulsamos con votos al Morena. Hay gente que no necesita “ser de izquierda” para estar al lado del que tiene tristeza por que ya no va a poder estudiar, o del que es acusado injustamente. Creo que eso que llaman “izquierda” es un episodio que ya fué, de ella solo quedó la zalea con la que se disfrazan algunos impostores. Hoy padecemos una realidad que nos ha sido impuesta por esos fundamentalistas de la economía, que siguen a fé ciega sus teorías, y esa ceguera les impide ver la miseria a la que están condenado a la gente. El problema es que nosotros no hemos reaccionado, no hemos generado las ideas que se requieren para enfrentar esa terrible realidad. Esta vez no necesitamos nuevas banderas, sino que todos los que alzan una bandera confluyan en un solo camino. Esa es la tarea: encontrar lo que es común a todos, para convocar, primero a una resistencia, después a una rebeldía.

  4. ¡¡¡FELICIDADES!!!..Jóvenes, muy interesantes y edificantes sus comentarios, en lo general, estoy de acuerdo con ellos; en la preocupación que muchos morenistas tenemos, ¿que hacemos para que la base o los dirigentes no vean el partido como botín político, impedir el acceso al poder a la burocracia partidaria que devenga en la búsqueda de satisfacción de intereses personales o de grupo….en ese contexto muchos estamos de acuerdo con esa idea…el como ese es el punto que habrá que debatir entre los que perseguimos ese fin….el como…un fraternal saludo.

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