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Desfiladero

La incansable doña Rosario Ibarra de Piedra entrevistada por Jaime Avilés

Cinco ex presidentes de la República -desde Luis Echeverría hasta Ernesto Zedillo- serán demandados por la vía penal como responsables directos por la desaparición de 474 personas en los últimos 27 años. Asimismo, serán coacusados todos los secretarios y subsecretarios de Gobernación y todos los procuradores de justicia, desde Pedro Ojeda Paullada hasta Jorge Madrazo, reveló ayer doña Rosario Ibarra de Piedra.

Esto sucederá, agregó, en cuanto entre en vigor la Ley Federal contra la Desaparición Forzada de Personas, aprobada ya por las dos cámaras del Poder Legislativo, y que prevé penas de 15 a 40 años de cárcel que pueden ser rebajadas si los culpables informan sobre las actividades ilícitas de las fuerzas del Estado en contra de los particulares.

La defensora de los derechos humanos hizo este anuncio durante una entrevista solicitada por este diario, para pedirle su opinión sobre las aseveraciones de Ramón Azpiri, el escritor regiomontano que en 1994 publicó un libro llamado Memorias del capitán Carretero, en el cual asegura -como lo ratificó en una charla grabada en noviembre del año anterior con este reportero- que Jesús Piedra Ibarra, hijo de doña Rosario, fue asesinado en 1973 en un rancho junto a la presa de La Boca, cerca de Monterrey.

En la sala de su departamento en la colonia Condesa, una pequeña estancia atiborrada de fotografías y recuerdos de su heroica lucha en busca de su hijo y de muchos otros desaparecidos, doña Rosario dice que la han llamado muchas personas “escandalizadas” por las declaraciones de Azpiri, al que, me informa, desea desmentir rotundamente. Y pregunta: “¿Por dónde empezamos?”.

-¿Es cierto lo que dice Azpiri Pavón? -le devuelvo el saque.

-Miente. Por salud mental no leí el libro de este señor, y no le creo una sola línea de lo que dice en la entrevista. Mi hijo no fue detenido en octubre de 1973 sino el 18 de abril de 1975. Entre el 73 y el 75, yo vi a Jesús en varias ocasiones. Cuando se fue a la clandestinidad él me llamaba para decirme que seguía libre. Además, tengo testimonios de personas que lo vieron en el Campo Militar Número Uno. Y de otros que después lo vieron en otras cárceles clandestinas. Este señor que habla de manera irresponsable al decir: “ƑYa dije que está muerto?”, refiriéndose a mi hijo, pues qué intenciones tiene, yo no sé.

-¿Lo demandaría para que declarara ante un juez lo que no quiso decir en su libro?

-¿Para qué? Si todo es una mentira… Cuando él habla en la entrevista con tanta floritura y dice que quiere atenuar el sentimiento de una madre, me parece de una perversidad extrema. Hombre, si tanto le interesara el asunto, me hubiera buscado. Yo lo considero un farsante. En cambio, tengo el testimonio escrito y firmado de una periodista que dice que Javier García Paniagua vio vivo a mi hijo. Y que García Paniagua sentía admiración por mi hijo, porque le mordió una oreja a su torturador.

-¿El que lo torturó era (Miguel) Nazar (Haro)?

-No, pues andaría desorejado…

Entre los más buscados

-En su libro, Azpiri dice que (Jesús) le mordió un dedo al que lo torturó en Monterrey.

-Eso sí es cierto, pero Jesús no desapareció en octubre de 1973. Yo dejé de saber de él el 25 de noviembre del 73. El salió de la casa y al rato llegó a buscarlo la policía. En abril del 74, la policía torturó a mi esposo para preguntarle dónde estaba Jesús. Fue una tortura tan espantosa que le dañaron la columna y tuvimos que meterlo a un hospital. Y cuando mi esposo estaba hospitalizado, Jesús se comunicó dando nombre falso para saber cómo seguía su papá. Desde entonces est rosario_ibarra3 ablecimos una forma de contacto y me siguió hablando hasta el 18 de abril del 75 a las siete de la noche. El 30 de abril de 1975 el periódico El Norte dijo “Cae Piedra Ibarra”, y publicaron una foto de archivo de cuando Jesús era jovencito y estaba en una marcha en la plaza Zaragoza. Don Abelardo Leal fungía entonces como director y le pregunté si era cierto que lo habían agarrado. Me dijo: “Yo no arriesgo 40 años de periodismo por una mentira, pero váyase a México porque se lo van a llevar al campo número uno”. Yo vine a México y vi a Luis Echeverría en la tercera sección del Bosque de Chapultepec. Fue la primera de 39 veces que hablé con él.

-¿Por qué publicó El Norte la noticia? ¿Su hijo era muy conocido?

-Mi hijo salía diariamente en El Norte en la sección de los más buscados, donde ponían a todos los muchachos que andaban en la guerrilla, pero no les decían guerrilleros sino delincuencia organizada, terroristas. Para mí era un aliciente ver su foto todos los días porque quería decir que estaba libre. Cuando cayó lo quitaron de la lista a los dos días. Ellos sabían lo que estaban haciendo, si lo habían agarrado esa era la prueba de que lo tenían.

-¿Y a usted nunca le reconocieron que lo tenían?

-Nunca, nunca. Los responsables directos de su desaparición son Pedro Ojeda Paullada, procurador de la República; Mario Moya Palencia, secretario de Gobernación; el gobernador de Nuevo León, Pedro Zorrilla Martínez, que decía que había una policía ilegal pero necesaria; y desde luego Fernando Gutiérrez Barrios, que en paz descanse si puede…

-Pero usted, cuando detuvieron al muchacho, ¿qué fue lo primero que hizo?

-Ya te dije, hablé con don Abelardo, y luego fui a ver a Carlos Solana Macías, jefe de la Judicial en Nuevo León y dizque amigo íntimo de Moya Palencia. Moya, como secretario de Gobernación, tenía a su cargo la Dirección Federal de Seguridad.

-¿Y la Brigada Blanca?

-La Brigada Blanca fue la sucesora de la Federal de Seguridad. Con José López Portillo se crea la Brigada Blanca. En la Secretaría de la Defensa se decía que la novena brigada del Ejército era la encargada de las cuestiones de inteligencia contra la guerrilla. En un documental de Carlos Mendoza se habla de que el general Félix Galván López fue el que la creó.

-¿En qué momento Nazar Haro interrogó a su hijo?

-A Jesús deben haberlo traído primero a la Federal de Seguridad, que estaba en cerrada de Morelia número ocho en el jardín Romita. Pero cuando yo hablé con Nazar, él me dijo: “A su hijo lo deben de haber matado las guardias blancas de Garza Sada”.

Por eso los pedimos vivos

-¿Cuándo fue la última vez que tuvo usted un testimonio de que su hijo estaba vivo?

-En 1988 me vino a ver un judicial de Tabasco y me dijo, “doña Rosario, le vengo a pedir ayuda porque me quieren encarcelar acusándome falsamente de que maté a uno en tortura. Además le quiero decir que a su hijo se lo llevaron al campo militar de La Joya, en Torreón, Coahuila. ¿Me entiendes? Ese hombre tenía noticias de Jesús 13 años después de su detención. ¡Por eso los pedimos vivos! Por eso nunca vamos a aceptar que murieron. La esperanza es un acicate que duele, como todos los acicates, pero que nos mantiene en la lucha. Pierre Sané, el de Aministía Internacional, nos dijo que ellos rescataron en una cárcel clandestina de Marruecos a un hombre que llevaba 18 años desaparecido. Aquí hemos rescatado a 148. Uno de ellos nos dijo que vio vivos a varios de los nuestros, y como este muchacho sabía que lo iban a soltar, habló con los demás, y uno de ellos le dijo: “Diles que resistan porque nuestra esperanza durará lo que dure su lucha”.

-Deme algunos ejemplos…

Sin tomar aire para pensarlo, doña Rosario contesta:

-Humberto Zazueta vio vivo a Eduardo Hernández Vargas y a Juan Chávez Hoyos. Mario Alvaro Cartagena El Guaymas vio a Alicia de los Ríos Merino, la vio viva en 78 y él salió en 82. Por eso nosotros no vamos a tomar en cuenta siquiera un libelo como el de ese señor (Azpiri Pavón). Yo no voy a gastar mi fuerza en pelear con él. Toda mi lucha ha sido para que castiguen a los responsables de las desapariciones en este país, comenzando por todos los que han sido presidentes de la República, desde Echeverría hasta Zedillo.

-¿Y usted habló con todos ellos?

-Mira, Echeverría desapareció a más de 300, López Portillo como a 100, De la Madrid a 57, Salinas de Gortari a 12 y Zedillo por lo menos a cinco, que nos consten. Las cosas empezaron cambiar con Salinas de Gortari, porque ese no desaparecía sino que mataba directamente, acuérdate que en su sexenio mataron como a 500 del PRD. A Zedillo fue al único que nunca le pedimos audiencia. El 8 de mayo del 93 desapareció el teniente Miguel Orlando Muñoz Guzmán, en un cuartel de Ciudad Juárez. La madre y la familia de este hombre vieron a Zedillo y le pidieron ayuda diciéndole que él no era un terrorista sino un miembro del Ejército. Y Zedillo les hizo el caso del perro. Si no le hizo caso a la familia de un soldado, pues menos caso nos hubiera hecho a nosotros.

-¿Y Fox? ¿Se ha mostrado sensible a este problema?

– A Fox le pedimos audiencia el 13 de diciembre del 2000. No nos ha respondido. Por eso el 10 de mayo nos le fuimos a plantar a la Puerta Mariana del Palacio Nacional. Nos hicieron pasar a una comisión que para que nos gestionaran una audiencia, pero dijimos que ya la habíamos pedido en diciembre; entonces nos preguntaron que si teníamos copia del escrito de aquella fecha, pero les dijimos: “Cómo les vamos a traer copia si ustedes tienen el original”. Total que no nos pelaron, pero lo bueno fue que nos entrevistó la BBC de Londres.

Contra los torturadores

-Usted lleva 25 años en esta lucha. ¿Cuál es el siguiente paso?

-En el momento en que se publique en el Diario Oficial la Ley Federal Contra la Desaparición Forzada de Personas, que ya aprobaron las dos cámaras del Poder Legislativo, nosotros vamos a demandar a todos los responsables de las desapariciones que hemos venido reclamando. El primero que encabeza la lista es Luis Echeverría Alvarez, y con él vamos a demandar a Moya Palencia, a Ojeda Paullada, a Nazar Haro, a López Portillo, a De la Madrid, a Salinas y a Zedillo, y a todos los que fueron sus procuradores y secretarios y subsecretarios de Gobernación, especialmente a Enrique Alvarez del Castillo y a Ignacio Morales Lechuga. Pero desgraciadamente el que más sabía de todo esto era Gutiérrez Barrios, que ya murió, pero nos quedan sus secretarios particulares como Manlio Fabio Beltrones y José Antonio Zorrilla, que está preso por otra causa.

-¿Puede proceder la demanda a pesar de todo el tiempo transcurrido?

-Claro, si por eso es una chulada esta ley, porque reconoce que el delito de desaparición forzada es imprescriptible. Y además es la primera ley de este tipo en el mundo. Lo único que pedimos es que, cuando llevemos las demandas a la PGR, sean investigados todos los culpables. Es un instrumento maravilloso para descubrir todas las cosas espantosas que hicieron a partir de la guerra sucia de los setenta. Y en esto yo estoy segura de que el pueblo nos va a apoyar, porque es un asunto que nos debe importar a todos para que nunca más vuelva a ocurrir algo así.

Publicada originalmente el jueves 17 de mayo de 2001 en el diario La Jornada

Jaime Avilés †
Escrito por

Director fundador de Polemón. Dramaturgo, periodista, narrador y cronista. Fue marinero, actor de carpa, activista político y criador de conejos. Desde 1995 publicó una columna política semanal en el diario La Jornada titulada Desfiladero. Dos de sus crónicas forman parte de la antología A ustedes les consta de Carlos Monsiváis. Su obra ha sido traducida al francés y al italiano.

1 Comentario

1 Comentario

  1. Avatar

    Walter Benjamín Arenas

    16 abril, 2022 at 11:14 pm

    Extraordinario trabajo del maestro Jaime Avilés RIP..!!!!!!!!

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