¿Usted creía que la oposición tenía nuevos cuadros? ¿Ideas novedosas? ¿Otros liderazgos? Pues se equivocó. Y rotundamente.

Ayer los del PAN presentaron a su nuevo liderazgo: Diego Fernández de Cevallos. Sí, el polémico panista lanzó sus “redes sociales”, y en un video de no más de dos minutos, hizo un llamado “a los jóvenes” para que lo sigan.

¿De verdad piensan convertir a Fernández de Cevallos en el “nuevo” referente de la oposición en México? ¿De verdad piensan que él puede atraer a todas las personas que están en desacuerdo con Andrés Manuel López Obrador? ¿De verdad piensan que “el Jefe Diego” representa la apuesta a la honestidad?

Que Acción Nacional haya lanzado al “Jefe Diego” como un nuevo “liderazgo” no sólo evidencia la carencia de cuadros de la oposición en México, sino la desesperación de esa oposición.

¿Se imaginan qué tan desesperados deben estar como para lanzar a Diego Fernández de Cevallos y decir: “vean, somos distintos”?

Fernández de Cevallos no sólo representa la corrupción del viejo régimen, sino la petulancia y la desfachatez de una clase política que es detestada por la mayoría de los mexicanos. Habría que recordar que, mientras el panista era legislador, su firma de abogados litigaba en contra del Estado Mexicano.

Que el PAN coloque a Fernández de Cevallos hoy como un “liderazgo” que pretende atraer a los jóvenes es no sólo un error de cálculo político, sino un signo evidente de la desesperación tan profunda y brutal que hoy los carcome.

Así pues, ¿pensaba usted que el PAN se estaba “renovando”? Pues de cierta forma sí: encabeza ese esfuerzo Diego Fernández de Cevallos. Así de profunda es esa “renovación” del PAN en particular, y de la oposición en general.