Sanjuana Martínez es una excelente periodista. Su obra lo demuestra y nadie puede negar eso. Nadie.

Andrés Manuel López Obrador la designó como directora de Notimex y Sanjuana pronto se dio cuenta de lo obvio: que la agencia había sido saqueada, que había sido convertida en una cueva de ladrones, que tenía vicios y que no era lo que debía ser.

Por eso se puso a trabajar. Y lo hizo con vehemencia. Notimex debía reconstruirse.

Pero dentro de Notimex estaba el Sindicato Único de Trabajadores de Notimex (SutNotimex), uno charro, corrupto, con un líder, Conrado García Velasco, que se había enriquecido con la corrupción.

Lo peor del sindicalismo mexicano. De verdad, lo peor.

La cuestión es que Sanjuana no es de medias tintas: o se cambiaba Notimex o se cambiaba. La apuesta estaba hecha. La Cuarta Transformación no es una cuestión de “medio cambiamos para que sigua igual” sino de cambio radical, de transformación.

Desgraciadamente, los intereses que tocó Sanjuana fueron muchos.

No sólo fueron las envidas que generó por ser nombrada directora de Notimex, sino también el odio (muy machista) de varias periodistas hacia su trayectoria y hacia lo que representa.

Además, varias organizaciones “de la sociedad civil”, viendo una “oportunidad” en “el tema”, decidieron emprender un golpeteo contra Sanjuana Martínez para beneficio propio (porque eso es lo que ha hecho Artículo 19, que asegura “defender” los derechos de los periodistas, pero en realidad es un negocio para sus dueños en turno).

A SutNotimex, ha quedado demostrado, no le interesa la misión que cumple la agencia del Estado mexicano. La labor informativa que realiza simplemente no le importa. Además, es un grupo pequeño que no representa a la mayoría de los trabajadores de Notimex.

Lo más aberrante de todo es que SutNotimex, a pesar de agremiar a muy pocos trabajador activo de la agencia, es reconocido y se le ha dado la toma de nota hasta 2023. La otra agrupación de trabajadores, el Sindicato Independiente de Trabajadores de Notimex (SiNotimex), ha criticado eso. Incluso ha afirmado: “Como trabajadores activos de Notimex, esto nos parece aberrante, pues nunca se nos tomó en cuenta para otorgar la toma de nota y sólo consideraron válidos los votos del grupo cercano a la actual dirigencia del SutNotimex”.

En Notimex se está dando una batalla enorme: la lucha contra lo que nunca debe retornar al país, es decir, la lucha contra sindicatos corruptos, gerencias maniatadas, periodistas que tenían las peores prácticas y el manejo del dinero público al antojo de unos cuantos y en beneficio de unos poquitos.

Nunca debe retornar eso. Y sí debe regresar una Notimex comprometida, con valores periodísticos, es decir, la apuesta que Sanjuana ha encabezado desde un principio.

El conflicto en Notimex ha evidenciado que lo malo, lo ruin de las anteriores administraciones, se resiste al cambio. Es una batalla constante que Sanjuana decidió emprenderla con fuerza.

La gente merece que Notimex retorne a sus actividades, y que deje de estar secuestrada por unos cuantos “trabajadores” que, durante años, fueron los que envilecieron a la agencia mexicana de noticias.

Merecemos que Notimex regrese. Ya.