Durante los últimos días las diputadas capitalinas del PAN, Claudia Montes de Oca y Liz Salgado, acusaron que el gobierno de la Alcaldía Álvaro Obregón, encabezado por Javier López Casarín, realizó una obra en la cual se incumplió con normativas establecidas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para la conservación de zonas consideradas históricas.
La obra en cuestión es la rehabilitación de la Avenida La Paz, específicamente el tramo ubicado entre las Avenidas Revolución e Insurgentes. Las acusaciones constan de denuncias supuestamente vecinales de las zonas San Ángel, San Ángel Inn y Chimalistac.
Y es que precisamente el barrio de San Ángel fue declarado como Zona de Monumentos Históricos en 1987, debido a la presencia de edificios de arquitectura colonial y porfiriana. Asimismo, en el año 2010, se emitió un decreto para reconocer el área como Patrimonio Cultural Tangible e Intangible de la Ciudad de México.
La obra pública en zonas consideradas de importancia histórica debe cumplir ciertos criterios para poder realizarse. Las panistas alegan que no observan los criterios de conservación urbana y arquitectónica que deben regir cualquier intervención en áreas patrimoniales, además de la supuesta ausencia de algún documento emitido por el INAH.
Sin embargo, documentos en manos de Polemón, desmienten la versión de las panistas que ha encontrado eco en múltiples medios. Y es que el INAH autorizó la obra mediante el oficio 094/26, derribando así una de las principales quejas de las diputadas panistas.
Inclusive, vecinos de la calle dijeron a este medio que se realizó una junta de firmas donde se solicitó al Ayuntamiento el bacheo de la calle con asfalto. Y es que la calle, aunque se encuentra en una zona de importancia histórica, no es una parte que tenga está relevancia particular.
La autorización del INAH enlista las obra que se realizan en la Avenida La Paz, en las que se incluye rehabilitación de banquetas, es decir su reubicación y trazado, además de rehabilitación de postes, cableados e instalaciones existentes.
También se establece que se hará el retiro del empedrado actual dañado y arreglando lo con las piedras recuperadas. El documento evidencia la integración de especies de arbolado endémicas de la zona para su embellecimiento.
Y el documento emitido por el INAH es contundente, pues aclara que todas las obras se realiza de acuerdo a solicitud, planos y memoria descriptiva. Y la obra se ha supervisado por el propio INAH, que tiene la facultad de detener o modificar la obra en caso de ser necesario.






































Juanis
11 abril, 2026 at 12:46 am
No tienes dignidad ! Eres un hampon de 4a