Por: Redacción (@revistapolemon)

7 de mayo de 2018. El sábado pasado, el periodista de Milenio, Ricardo Alemán, incitó en Twitter a asesinar al candidato presidencial por la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador. Ayer, en un mitin en Nuevo León, el tabasqueño hizo referencia a tan polémico mensaje, al mencionar:

“No se preocupen por eso. No pasa nada y no va a pasar nada, el que lucha con la injusticia no tiene nada que temer”, declaró Andrés Manuel.

Algunos medios de comunicación reportaron que durante su acto de campaña en San Nicolás de los Garza, hubo presencia de elementos de la policía municipal armados, quienes custodiaron la explanada donde tuvo lugar el evento desde antes de la llegada del candidato y permanecieron ahí después de concluido el mitin.

Este fin de semana, Ricardo Alemán publicó un tuit en el que incitaba a la violencia en contra del candidato de Morena.

Tras la lluvia de críticas que recibió al respecto -donde se utilizó el hashtag #NoAlPeriodismoSicario– y las solicitudes que miles de usuarios para que las autoridades tomaran cartas en el asunto, Alemán dijo ser parte de una campaña en su contra y acusó a los manifestantes de formar parte de una “jauría” y pertenecer a una “legión de idiotas”.

No obstante, horas más tarde, publicó un video en el que trató de justificarse, argumentando que su intención no era insinuar un atentado en contra de López Obrador, sino simplemente “advertir de ese riesgo”. Añadió que, desde su perspectiva, habían sido los militantes de Morena quienes habían distorsionado sus palabras.

La polémica, sin embargo, llevó a Televisa y Canal Once a terminar sus relaciones laborales con Alemán, por lo que el periodista dejará el programa “La mudanza” en Foro TV y “Despertador Político”, que se transmitía a través del canal del Instituto Politécnico Nacional.

Milenio, diario donde colabora Ricardo Alemán, no ha emitido ningún comunicado al respecto del polémico tuit, y todo indica que mantendrá entre sus filas al periodista, pues hoy publicó su acostumbrada columna, donde llamó a sus críticos “jauría de rabiosos”, estúpidos y “matones”.