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Polemon | 13 diciembre, 2017

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¿Ya vienen los cascos azules?

¿Ya vienen los cascos azules?

Por: Jaime Avilés (@desfiladero132)

24 de febrero 2015.- Confieso que he vivido, el pasado fin de semana, con el corazón en la garganta, y dormido con pesadillas, y despertado empapado en sudor. Temía que el esfuerzo de los años recientes por construir una opción verdadera dentro del corrupto sistema de partidos políticos, iba a frustrarse cuando Morena definiera sus candidaturas para las elecciones federales del 7 de junio.

Ocurrió felizmente lo contrario. Combinando distintos métodos, el partido Movimiento Regeneración Nacional integró sus listas de aspirantes a cargos de elección popular en el marco de un contexto en que ganadores y perdedores quedaron contentos, cerraron filas y están listos para dar la batalla en un clima de unidad, alentados por las enormes simpatías que está generando esta nueva fuerza política. Pero qué cerquita pasó la bala…

Desde las cloacas del poder –el PRI, Los Pinos, la Secretaría de Gobernación, el PRD, el Pacto por México– se había puesto en marcha un mecanismo para obligar a Morena a brindarle refugio, en sus listas, a un político ladrón, autoritario y sin escrúpulos, al que Peña desea encarcelar para vengarse por el escándalo de clase mundial que produjo la revelación de sus casas Higa.

Cuando todo sugería que ese político iba a obtener inmunidad, a partir del momento en que el voto de los más pobres, comprado con despensas, ladrillos, cemento y dinero, le permitiera sentarse en una curul de San Lázaro los próximos tres años, bastó una orden de Manlio Fabio Beltrones para que el PRD le dijera que siempre no.

“Las puertas de Morena están abiertas”, dijo entonces en público el máximo dirigente de Morena, que en privado confesó contrito: “es muy difícil no ser generoso con alguien al que persigue la jauría”. Otros replicamos: “Si ese señor entra a Morena, Morena se pudre y nacerá muerta”.

Y con esa certeza y tamaña angustia corrieron para mí las vísperas de la asamblea nacional de Morena que culminó ayer con un éxito rotundo. “No tuvimos acercamiento con Ebrard, no será nuestro candidato”, reveló anoche Martí Batres. Por lo mismo, el creador de monstruos como Ángel Aguirre y Rafael Moreno Valle en alianza con el PAN se esconderá en el partido de Dandy Delgado para evadir a los perros.

Marcelo Ebrard en conferencia de prensa en septiembre del año pasado. Foto: Facebook de Marcelo Ebrard

Marcelo Ebrard en conferencia de prensa en septiembre del año pasado. Foto: Facebook de Marcelo Ebrard

Décadas atrás, bajo la óptica de un riguroso análisis marxista, el conflicto provocado por las filtraciones de Ebrard y la venganza anhelada por Peña, habría merecido la etiqueta de “pugnas interburguesas” y alguien como yo habría recomendado al Politburó “aprovecharlas para que avance la clase obrera mientras los enemigos del proletariado se destruyen”.

Hoy en día, los partidos que se reclaman de izquierda ya no usan las herramientas del materialismo histórico para interpretar la realidad, y la clase obrera a su vez ya no existe. No hay un solo sindicato que no esté carcomido por la corrupción, las fábricas volvieron a ser talleres medievales y de la conciencia proletaria entendida como proyecto de las fuerzas productivas para apropiarse de los medios de producción, ya nadie se acuerda.

Los países del sur de América donde gobierna la izquierda –con la clara excepción de Bolivia– son “post-neo-liberales”, y algunos de ellos, como Chile y Brasil, ni siquiera. Sin embargo, tienen todavía la enorme fortuna de ser países, no simples e inmensos panteones, ni territorios devastados por las petroleras, las mineras y el narcotráfico, entre cuyas vetas de oro, plata, carbón, cobre, zinc, uranio y capas de lutitas hay decenas o centenas de miles de cadáveres extraviados, mutilados o disueltos en ácidos, porque si durante la primera generación de reformas emprendidas por De la Madrid, Salinas y Zedillo de lo que se trataba era de privatizarlo todo, en la etapa actual, Fox, Calderón y Peña cumplen la horrorosa tarea de despoblar los campos donde hay recursos que no son comestibles.

Felipe Calderón. Foto: Internet

Felipe Calderón. Foto: Internet

Si De la Madrid quitó los tornillos y las tuercas de las empresas que pertenecían a la nación, para que Salinas y Zedillo las arrancaran de cuajo y las vendieran, Fox reventó los yacimientos petroleros de Campeche y los desecó, robándose las mayores utilidades que Pemex ha generado en su historia. Por su parte, Calderón sacó a remate la industria que desde los años setenta aporta 40 centavos de cada peso que gasta el gobierno y Peña consumó la subasta con los resultados ahora por todos conocidos: el petróleo se devaluó, la deuda crece dos mil millones de pesos al día y México produce dos millones doscientos mil barriles de crudo diarios e importa cien mil más.

México ha dejado de ser viable económica, política y socialmente. Desapareció el Estado, se desbarató el gobierno, los tres poderes de la supuesta república son el mismo nido de cucarachas, las fuerzas armadas se convirtieron en una extensión de las corporaciones policiacas y toda persona, no importa su edad o lugar de residencia, puede desaparecer a la vuelta de la esquina.

Y sin embargo nada de esto es nuevo. En La Haya sigue viva una denuncia contra Calderón por el imprescriptible delito de genocidio, que ya debería de haberse hecho extensiva a Peña. El Papa ha alzado la voz para exhortar a la cristiandad a evitar la “mexicanización”, el ala progresista de Hollywood aprovecha la fiesta de los Óscares para golpear a Obama rindiendo homenaje al valiente Snowden asilado en Rusia, pero también para denunciar la notoria incompetencia de Peña, en tanto los eurodiputados que vinieron a preguntar qué pasó realmente con los 43 normalistas, incineraron las ridículas invenciones de Murillo Karam, encubridor y cómplice de los autores intelectuales y materiales de la matanza, que tarde o temprano se verá obligado a pasar el resto de sus días en la cárcel.

Soldados de la ONU en Haití. Foto: Internet

Soldados de la ONU en Haití. Foto: Internet

Qué bueno que la solidaridad internacional se exprese ahora con tanto ímpetu. Qué peligroso que, por lo mismo, la ONU esté quizá pensando en invadirnos con cascos azules (que por otra parte ya deberían estar en Tamaulipas y Guerrero). Qué fortuna tenemos de que, pese a todo, el pueblo más golpeado ahora ponga buena cara cuando se le menciona la existencia de Morena y cada vez quede más claro que el 7 de junio la única opción consistirá en votar y llamar a votar por Morena o hacer campaña a favor del abstencionismo, cuyos principales promotores son los niños verdes del INE, los magnates que guardan 417 mil millones de dólares en el extranjero y los movimientos populares que, a su vez, creen que la única salida posible es la guerra civil.

En su nueva época, esta columna sale martes y jueves a las 8 de la noche y los sábados a las nueve de la mañana a través de @Desfiladero132 y el blog desfiladero132.wordpress.com

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