Hace no mucho, la dermatóloga Marcela Seab Lima cobró notoriedad (apoyada por medios que suelen reproducir toda voz que critique a AMLO) por cuestionar al subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, en una sesión de la Academia Nacional de Medicina.

La cuestión es que, al saberse su nombre, se supo que la doctorar era, además de dermatóloga, una acérrima enemiga de la administración de Andrés Manuel López Obrador. Digamos que una AMLOfóbica.

Pronto se supo que sus redes sociales estaban llenas de odio, y de noticias falsas. Además, denigraba en sus publicaciones a las personas que simpatizaban con AMLO. Y es que llegó a decir que no atendía a personas que simpatizaran con AMLO, porque ella sólo recibía a “personas cultas”.

Incluso llegó a afirmar que el cornavirus “era el agente secreto para acabar con los fanáticos de AMLO”.

Este perfil de la doctora Seab Lima, que sin duda es muy criticable por su alto contenido de racismo y discriminación, no le impidió a la revista Proceso publicarle un artículo coordinada por ella y colocarla como especialista en temas de epidemiología.

En su nueva edición, Proceso publicó un texto donde ella reúne “los testimonios de seis de sus colegas y el suyo propio”. Entre esos “colegas”, está Xavir Tello, quien se presenta como médico, pero en realidad toda su vida se ha dedicado a vender medicinas y ser publirrelacionista de varias faramcéuticas.

Parecería que la única condición para que Proceso publique hoy artículos es que, quien los escriba, esté en contra de la actual administración. Y es que Proceso ya se parece más a Latinus que a lo que un día Julio Scherer quiso que fuera.