El exgobernador de Chihuahua César Duarte fue ingresado la noche del lunes al Penal del Altiplano, en el Estado de México, donde este martes comparece ante una jueza federal por su presunta participación en un esquema de lavado de dinero relacionado con recursos desviados del Gobierno estatal durante su administración.
Duarte, quien gobernó bajo la bandera del PRI entre 2010 y 2016, fue detenido a las 14:43 horas en la ciudad de Chihuahua, sobre la lateral del Periférico de la Juventud, en la colonia Jardines de San Francisco. Elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana lo trasladaron por vía terrestre a Almoloya de Juárez, en un operativo que incluyó a la Agencia de Investigación Criminal, Marina y Guardia Nacional.
A las 23:20 horas, el exmandatario fue internado en el penal federal de máxima seguridad, donde pasó la noche para presentarse a las 9:00 horas de este martes ante la jueza de control María Jazmín Ambriz López, del Centro de Justicia Penal Federal de Almoloya.
La detención responde a una orden de aprehensión librada desde el 16 de mayo de 2024, cuyo cumplimiento se retrasó más de año y medio debido a que Estados Unidos tardó 14 meses en autorizar que Duarte pudiera ser procesado por un delito distinto a los que motivaron su extradición en 2022.
La Fiscalía General de la República precisó que el Gobierno estadounidense otorgó el permiso el 4 de diciembre de 2025, lo que permitió activar la orden pendiente. Duarte fue extraditado originalmente por presunto peculado y asociación delictuosa por un desvío de 96 millones de pesos, cargo por el que fue encarcelado en el Penal de Aquiles Serdán, en Chihuahua, hasta junio de 2024, cuando un juez le otorgó el beneficio de seguir su proceso en libertad.
Con esta nueva imputación por lavado de dinero, se trata de la primera orden de captura federal que se ejecuta en su contra desde el fin de su mandato, aunque es la tercera ocasión en la que Estados Unidos autoriza formalmente a México a procesarlo por delitos adicionales. En 2023, ya se había avalado su procesamiento por otro presunto peculado de 120 millones de pesos.
La FGR sostiene que Duarte participó en un esquema para ocultar recursos ilícitos desviados de las arcas estatales. Se trata de una carpeta federal distinta a investigaciones previas, como la que lo señalaba por adquirir el 15 por ciento de las acciones del Banco Progreso Chihuahua con presunto dinero público, caso archivado por la extinta PGR en 2018.
La audiencia de este martes marca el inicio del nuevo proceso judicial al que enfrentará el exgobernador, quien fue una de las figuras priistas más influyentes del norte del país hasta su caída en desgracia en 2016. De ser vinculado a proceso, Duarte podría permanecer nuevamente bajo prisión preventiva en el Altiplano, mientras avanza la investigación sobre uno de los presuntos desvíos más grandes imputados a su administración.




































Daniel jarquin
9 diciembre, 2025 at 4:16 pm
Que lo sentencien a cien años de cárcel, va estar feliz ahí bailando el rock de la cárcel, jejeje además de eso, que se le incauten todos sus bienes, que se investigue a sus testaferros, de seguro están involucrados amigos y familiares, son cómplices..!