Primero endeudó a Jalisco con un crédito superior a los 5 mil millones de pesos, convirtiendo a esa entidad en una de las más empeñadas del país (con 30 mil millones) y ahora, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez encontró otra manera de esquilmar a los jaliscienses con un aumento en los impuestos vehiculares. 

A pesar de que en noviembre del 2019, el mandatario aseguró que no habría más impuestos, lo volvió a hacer. 

“No le vamos a cargar a la gente el maltrato del Gobierno Federal al estado de Jalisco, no va a haber ni más impuestos, ni más carga tributaria, ni va a haber ninguna medida que le cargue a la gente el costo de esta realidad”, dijo en aquella ocasión.

Pero no ha sido la única ni la última vez en que Alfaro Ramírez se ha pronunciado en contra de elevar impuestos. En el 2015 cuando se postuló para la presidencia municipal de Guadalajara también dijo lo mismo, y siendo alcalde de la capital jalisciense subió los impuestos. 

Por su falta de congruencia, el mandatario jalisciense fue vapuleado en redes sociales. Lo señalaron de ser el  “verdadero enemigo del pueblo”.

Los ajustes al costo de impuestos vehiculares en Jalisco fueron los siguientes: la licencia de automovilista, de 696 a 766 pesos; la renovación de licencia de automovilista, de 584 a 642 pesos; las placas de automóvil particular, de 1,951 a 2,010 pesos; el refrendo de motocicletas pasa de 260 a 276 pesos; la licencia para motociclista, de 400 a 440 pesos.

La autorización para servicio de taxi en plataformas digitales (Uber, Didi) pasó de 1,885 a 1,942 pesos; y, por primera vez, los conductores de vehículos afiliados a esas plataformas deberán llevar un gafete de autorización del gobierno, que costará 700 pesos.