Los hechos

Una patrulla de la Guardia Nacional tiene una orden de aprehensión contra el hijo de el Chapo Guzmán, Ovidio Guzmán García. Piensan que será fácil, y sin obedecer la delicadeza de la captura, actúan de manera precipitada. Esperan una orden de cateo, y no llega. Cuando inician la operación, son agredidos.

Hay sólo una patrulla con elementos. Es insuficiente. Mala planeación.

En pocos minutos, Culiacán se vuelve caos. Gente fuertemente armada comienza a disparar. El terror. El verdadero terror. Los videos son clarísimos: se escuchan y se ven los disparos. Los gritos. Los llantos. La desesperación. El pánico.

La patrulla tiene la posibilidad de capturar a Guzmán García, pero están rodeados. Cientos de hombres están movilizados. La orden: disparan al aire y a la Guardia Nacional. Lo que sigue: disparen contra la gente, contra cualquiera.

O lo liberan o se comienza la matanza. Civiles muertos. Mujeres muertas. Hombres muertos. Niños muertos.

O lo liberan o en pocos minutos los fallecimientos se contarán en cientos.

¿Qué hacer?

Un gobierno, ante todo, debe evitar el peor de los males. Lo sucedido ayer en Culiacán era una situación delicadísima, y la administración de AMLO optó por la mejor opción: evitar un baño de sangre.

Si la Guardia Nacional hubiera mantenido su operativo contra Ovidio Guzmán, y varios elementos hubieran llegado para enfrentar a los miembros de la delincuencia organizada, las noticias hoy hubieran sido distintas.

No se hablaría de “gobierno blandengue” ni de “Estado fallido” ni de “AMLO sin bolas” ni de “operativos precipitados”. No, se estaría hablando de muerte. De gente inocente con balas en sus cuerpos y sin vida. De historias terribles. De murió mi niña. De murió mi papá. De mi mamá está en el hospital. De perdí a mi familia.

¿Qué hacer?

La captura de un capo no amerita la muerte de seres humanos.

¿Estado Fallido?

¿Es acaso un estado fallido quien toma la decisión de no capturar a un capo cuando cientos de hombres amenazan con hacer de una ciudad una matanza? ¿Es Estado fallido garantizar la seguridad de la gente cuando un grupo está a punto de echar bala y matar a ciudadanos por un capo?

Durante muchos años, en el país se sembró la violencia. La estrategia era la captura de capos famosos, costara lo que costara. Esos capos, que eran capturados, pronto eran sustituidos por otros capos y esos otros capos eran más violentos y entonces había más violencia.

Esa estrategia, que duró más de 12 años, no conllevó la paz ni la disminución de la violencia. Al contrario, con esas acciones, lo que se tuvo fue sangre, matanzas y el crecimiento desbordado de la violencia.

¿Estado fallido? Ésa es una pregunta absurda. El problema es más complejo, y no se soluciona con el hijo de El Chapo Guzmán en la cárcel.

¿Por qué la reacción? ¿Para quién?

La reacción del Cartel de Sinaloa ante la captura del hijo de el Chapo Guzmán fue feroz. Salieron a las calles a disparar y a sembrar pánico. La matanza de personas inocentes era inminente.

¿Por qué hubo esta reacción? ¿Acaso estaba planificada? ¿A quién le convenía?

Cuando se detuvo a el Chapo, que se supone es el líder del cártel de Sinaloa y la persona más importante, no hubo esta reacción. Hoy sí. ¿Por qué? ¿Acaso hay algo diferente en la captura de ayer? ¿Hubo intereses políticos en esta reacción? ¿Por qué los narcos no atacaron a las policías estatales? ¿Qué sucedió realmente? ¿Con qué intereses?

La reacción de la derecha

Hoy se critica a Andrés Manuel López Obrador porque su estrategia de seguridad no está funcionando. Eso es falso.

La estrategia de AMLO es integral. Lo que sucedió ayer mostró la fuerza de El Cártel de Sinaloa, y seguro será una experiencia para la Guardia Nacional. Pero la ruta es la correcta: no se acaba la violencia sólo con la fuerza del estado, sino atacando las raíces de la violencia.

La derecha está usando esto para golpear a AMLO. Es más, la derecha quería una matanza. Y eso es entendible: tienen tan poco para atacar, que esto lo usarán lo más posible.

Esta semana ha sido de grandes logros para el gobierno de Andrés Manuel. El aeropuerto de Santa Lucía, la renuncia de Carlos Romero Deschamps la aprobación de la revocación de mandato. Todos estos logros enojan a la derecha, y por eso usarán lo sucedido en Culiacán con intensidad. Tratarán de establecer la idea de que todo va mal y que nada funciona. Esa es su apuesta. Para ellos, entre más terror, mejor.

No lo deben lograr.

La estrategia es la adecuada, y se debe seguir por ahí. Ayer hubo un error al no valorar la reacción del Cartel de Sinaloa. Sí, y está reconocido. Pero, ¿por eso no se debe seguir en esa ruta que indica que la justicia y la eliminación de las carencias son el mejor camino para eliminar la violencia?

La lucha contra el crimen organizado, por primera vez en muchos años, incluye la paz, el apoyo a la gente humilde, y la búsqueda de mayor justicia. Eso no se debe olvidar. Ni abandonar. La estrategia es la correcta. Aunque la derecha nos quiera vender que todo va mal.