La política nacional está llena de personajes oscuros y siniestros. Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Fernando Gutiérrez Barrios o Miguel Nazar Haro son dignos representantes de esos personajes siniestros del pasado. En la actualidad contamos también con celebridades como Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, Miguel Ángel Yúnez, Felipe Calderón, Genaro García Luna o Salvador Cienfuegos.

Hay también personajes de enorme capacidad: Rocío Nahle, Claudia Sheinbaum, Olga Sánchez Cordero, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal o Santiago Nieto son políticos preparados y capaces para los puestos que ocupan.

Evidentemente hay también los incompetentes, incapaces incluso de hilar tres palabras sin cometer un error.

El Sistema Político Mexicano es un laberinto muchas veces complejo, lleno de vericuetos, senderos o encrucijadas en las que es fácil perderse. Los políticos hacen una declaración en la mañana, se contradicen a medio día y hacen lo contrario a lo que se esperaría de ellos en la noche. La coherencia, la congruencia y la consistencia son bienes escasos en este ámbito.

En este andar por el laberinto de la política, muchas veces me pierdo de los detalles. Hay situaciones que se me escapan de las manos pues se presentan de pronto escenarios, contextos o realidades a las que no les encuentro pies ni cabeza. Para intentar un acercamiento al entendimiento de una realidad, en ocasiones tengo que recurrir a un ejercicio de lógica que en la mayoría de las ocasiones me ha funcionado: Observo quién apoya una determinada causa y eso me ayuda a tomar una postura, aun cuando no conozca el fondo de la situación en sí misma.

Un ejemplo sería lo que sucede en Venezuela. Sinceramente entiendo poco o nada de lo que ocurre en aquel país Hermano. Luego entonces veo en las noticias que el 23 de enero de 2019 se efectuó una manifestación en contra de Nicolás Maduro a las afueras de la Embajada de Venezuela en México. En esa manifestación no sólo se pronunciaron contra Maduro, sino que además se pidió al gobierno de México que se reconociera a Juan Guaidó como presidente de aquel país.

Entre los manifestantes anti Nicolás Maduro se encontraban Mariana Gómez del Campo, Gustavo Madero y más personajes de la plana mayor del Partido Acción Nacional. De Venezuela puedo desconocerlo casi todo, sin embargo, a los panistas sí los conozco y es una obligación de mínima congruencia estar en contra de cualquier cosa que apoye Mariana Gómez del Campo, Marko Cortés o Felipe Calderón.

Con este ejemplo, quiero hacer el mismo ejercicio con lo que sucede en la sucesión presidencial en los Estados Unidos. Demócratas y Republicanos se han comportado de manera canalla con sus contrincantes. El país del norte se encuentra a unos pasos de una confrontación interna de consecuencias incalculables. Al momento de escribir esta nota es casi un hecho que Biden sea declarado presidente electo.

Desconozco los entretelones de la obra que atestiguamos. Sin embargo, veo a los que en México se alegran del triunfo de Biden y la verdad es que me mueve a una profunda reflexión: ¿Por qué están tan contentos personajes como Ricardo Anaya, Gabriel Quadri, Silvano Aureoles, Felipe Calderón, Jorge Castañeda, Leo Zuckerman, Samuel García o Loretito? ¿Qué demonios apostaron?

Su alegría tiene sabor a Traición a la Patria.

El Presidente, Andrés Manuel López Obrador ha hecho patente la excelente relación que lleva con ambos candidatos. El canciller Marcelo Ebrard y el senador Ricardo Monreal son lo suficientemente duchos como para lograr una relación lo suficientemente tersa con el próximo presidente de los Estados Unidos.

No me preocupa el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, me preocupa enormemente la actitud de los personajes que festejan el triunfo de Biden. Hay que cuidar y poner marcaje a personajes como los que menciono, pues han demostrado no tener el menor de los escrúpulos y que son capaces hasta del asesinato o el montaje con tal de descarrilar a un gobierno electo democráticamente.

v y vigilemos a estos personajes siniestros.