Muchas personas en redes sociales han reclamado al Gobierno de México por qué no intervino para dispersar a las personas que se concentraron en la toma de clandestina en Tlahuelilpan que explotó. Indican que no entienden por qué Andrés Manuel López Obrador no dio al ejército la orden para usar “responsablemente” la fuerza.

Para entender esto, habría primero que explicar qué sucedió ayer en Tlahuelilpan, en el Estado de Hidalgo:

Alguien “picó” el ducto Tuxpan-Tula (uno de los más importantes que existen en el país) de Petróleos Mexicanos (Pemex) y comenzó a brotar combustible. A las 16:50, el personal de Pemex informó a miembros de la Secretaría de la Defensa de una baja de presión, lo cual indicaba una toma clandestina.

Personas de Tlahuelilpan acuden a una toma clandestina para robar combustible. Foto: Especial

A las 17 horas llegó el personal militar al lugar donde estaba la toma. Cuando arribaron los militares (una cuadrilla de 25 elementos) iban también ya llegando personas a “recolectar” gasolina. Los militares hablaron con los pobladores para que se retiraran, diciéndoles que era peligroso, pero éstas no hicieron caso.

La gente pronto superó por mucho el número de militares. Fueron primero 100, 200, 300, hasta ser casi mil personas con bidones, recipientes y cubetas para recolectar la gasolina que salía con mucha presión de la toma clandestina.

Pemex ya había cerrado la válvula del ducto, pero cuando se hace esto, la presión continúa después de cerrarse.

Entonces, la gente continuó robando la gasolina de una toma que mojaba de combustible a las personas y varios metros alrededor.

Un militar vigila la zona en la que se registró una explosión en una toma clandestina de un ducto de Pemex. Foto: Valente Rosas/El Universal

Por qué, pues, ¿no hizo “algo más” (como varias personas recriminan en redes sociales al gobierno de AMLO) el ejército?

La explicación está en estas palabras que el general Luis Crescencio Sandoval González dijo hoy en rueda de prensa:

Nuestro personal, el personal militar en esta tarea que está desarrollando sobre la seguridad de los ductos, se puede llegar a enfrentar a estas condiciones como las que vemos [con] unas multitudes. Que ha habido en otras ocasiones, en otros momentos.

Estas multitudes han llegado a golpear al personal militar; y también nuestro personal, en algún momento, ha hecho disparos y ha llegado a herir a la gente civil.

Eso no queremos que suceda, no queremos una confrontación de esa naturaleza. Todo nuestro personal va armado y al tener multitudes de esta naturaleza enfrentándose, también siente algo de temor en lo que le pueda pasar y quizá pueda emplear el arma.

Entonces, para evitar ese tipo de situaciones en las que pudiéramos dañar en una manera diferente a la gente, entonces evitamos la confrontación, evitamos tener por el lado de la parte civil, de los pobladores, algún herido generado por nuestras armas o por parte de los pobladores que hieran a nuestro personal, que lo lesionen, porque luego también, digo, traen a lo mejor algún palo, piedras, algo.

Entonces, para evitar eso porque es sumamente difícil poder contener 25 hombres a 600, 800 personas, no puede haber un esfuerzo para buscar detenerlos, nunca lo van a lograr; y más si están convencidos los pobladores de querer ir por el producto; nunca lo van a poder hacer.

Y entonces es mejor evitar esa confrontación, al verse rebasados completamente por la cantidad de gente que está enfrente de ellos y lo mejor para ambas partes es retirarse. Han sucedido en muchas otras ocasiones, lamentablemente, en esta sucedió la explosión, y lo que ya sabemos.

Por su parte, el Presidente Andrés Manuel López Obrador respaldó la forma en cómo el ejército se comportó, al no usar la violencia en una zona de mucho riesgo.

Además, advirtió que en su gobierno no se usará la represión, porque el problema se debe atacar desde la raíz:

Nosotros no vamos a apagar el fuego con el fuego. No vamos a enfrentar la violencia con la violencia. No se puede enfrentar el mal con el mal, eso está demostrado, eso no es solución. El mal hay que enfrentarlo haciendo el bien.

Por eso, la decisión que se ha tomado en este caso y en todo lo que tiene que ver con la política de seguridad es atender, primero, las causas que originan los hechos ilícitos.

Esto no es asunto policiaco, militar, no se resuelve con medidas coercitivas. Por eso se agravó la situación en el país, porque se optó por la confrontación.

Nosotros vamos a seguir convenciendo, persuadiendo a la gente. Nosotros tenemos la convicción de que el pueblo es bueno, que es honesto. Que, si se ha llegado a estos extremos, a estas prácticas es porque se le abandonó por completo, y esto significa que no han tenido posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas, porque hay millones de pobres en el país, gente que no tiene ni siquiera para lo más indispensable. Por eso es que ha proliferado este tipo de actitudes.

Ante eso, vamos a seguir con la misma política de respetar los derechos humanos, de no responder a agresiones, de no querer enfrentar problemas sociales con el uso de la fuerza.

¿Por qué no pensamos, profundizamos un poco en que llevamos 30 años sin crecimiento económico, sin empleos, sin bienestar, con profundos problemas de desintegración familiar, de pérdida de valores? ¿Por qué no vemos las causas? Cómo es posible que se haya permitido arraigar estas prácticas, el tener como fuente de ingreso el recoger combustibles, con todos los riesgos que implica, a pesar de las advertencias por la grave crisis de México.

Entonces, queremos cambiar las cosas de otra manera. Por eso, también, si me preguntan, ¿va a seguir el plan? Claro que va a seguir el plan, lamento mucho lo sucedido, me duele, pero tienen que cambiar estas cosas.