El expresidente Enrique Peña Nieto rechazó haber tenido participación en la adquisición del sistema de espionaje Pegasus, y calificó como “dolosas y sin sustento” las insinuaciones de que recibió un soborno en el marco de ese proceso.
En entrevista con el periodista Ciro Gómez Leyva, el exmandatario aseguró que, como Jefe del Ejecutivo, no tenía facultades para asignar contratos, y se dijo sorprendido por las acusaciones derivadas de una disputa entre empresarios israelíes. Además, señaló que como presidente no tenía la responsabilidad de aprobar ni recomendar contratistas.
“Yo fui Presidente, Gobernador de un estado y nunca me he desempeñado en ningún área de la administración pública que no fueran estos importantes cargos de responsabilidad política, en donde el Presidente o el Gobernador (…) sean responsables de asignar contratos a empresa o prestador de servicio alguno, no está en nuestro ámbito de competencia, no nos corresponde, yo no doy línea ni di línea nunca de asignar contratos a tal o tal proveedor, no es mi tarea”, afirmó.
El priista insistió en que su responsabilidad como presidente se limitaba a establecer la conducción del país y promover proyectos, dejando a las instancias técnicas las decisiones contractuales.

Las declaraciones del exmandatario llegan tras la publicación de una nota del diario The Marker, del gobierno de ocupación de Israel, en la que se menciona un conflicto legal entre los empresarios Avishai Neriah y Uri Ansbacher, este último ligado a Grupo KBH, proveedor del software espía Pegasus. En la disputa se habría mencionado, aunque sin claridad de una posible “inversión” o pago dirigido a Peña Nieto.
El expresidente afirmó que dicha publicación fue malinterpretada en México, y utilizada con dolo para revivir acusaciones que ya habrían sido desestimadas o aclaradas.
“Hay mala fe en la forma en que se ha difundido esta información en los medios mexicanos, que además tardaron horas en replicar mi respuesta”, dijo.
Peña Nieto también minimizó la relación con los empresarios mencionados, señalando que no conoce los negocios que realizaban ni si continuaron prestando servicios durante su gobierno.
“No puedo saber quiénes son los miles de prestadores de servicios del Gobierno, no está en mi esfera de competencia”, sostuvo.
Sin embargo, los registros indican que en 2014, durante su administración, se adquirió el sistema Pegasus por 32 millones de dólares a la empresa Balam Seguridad Privada, intermediaria de la israelí NSO Group, fabricante del software. Pegasus permite acceder remotamente a teléfonos inteligentes, capturando llamadas, mensajes, imágenes y contactos, sin conocimiento del usuario.
Peña Nieto defendió la compra al explicar que se trataba de una herramienta empleada en muchos países para fines de seguridad nacional y combate al crimen organizado. Negó que se hubiera utilizado para espiar a periodistas o actores políticos.
“En todo el mundo, uno se siente espiado (…) estos softwares fueron adquiridos para fortalecer las capacidades del Estado, no para fines personales o políticos”, declaró.
La versión del expresidente contrasta con investigaciones realizadas por organizaciones como Artículo 19, que documentaron el uso de Pegasus para espiar a activistas, periodistas y defensores de derechos humanos durante su sexenio. La propia organización exigió a la Fiscalía General de la República (FGR) abrir una nueva investigación y actuar en caso de encontrar responsabilidad penal.
Peña Nieto consideró estos señalamientos como parte de una serie de ataques que ha enfrentado desde que dejó el poder en 2018. Añadió que su decisión de residir fuera del país responde a un deseo de mantener una distancia respetuosa con los gobiernos posteriores.
“Una más, de varios intentos por manchar mi nombre… puedo afirmar que serví a México con entrega”, expresó.































Elver Gon Zote.
7 julio, 2025 at 10:59 pm
Administrativamente el Copetón no adjudicaba directamente los contratos, pero si usaba su poder para favorecer a quienes le aflojaban millonarios moches. Que No se haga buey.
O de que otra forma podría explicarse esa vida dispendiosa de Playboy que se da en España y Europa?