Llegamos de todos lados y gritamos juntas las consignas que unieron todas nuestras voces. Salimos a marchar millones de mujeres, en la Ciudad de México, en Ecatepec, Nezahualcóyotl, Toluca, Texcoco, Puebla, Veracruz, Merida, Querétaro. Estuvimos en todos lados, y fuimos más que nunca.

Salimos a marchar porque estamos muy enojadas, porque somos víctimas de la violencia del sistema patriarcal que nos violenta en todos los espacios, en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestras escuelas y hasta en las calles.

Allá afuera nos están diciendo locas, violentas, histéricas. Que si pintamos los monumentos, que si tiramos las protecciones, que si agredimos a no sé quién. Esa no es violencia. Están diciendo que “odiamos al gobierno” y ya hasta la derecha se volvió “feminista” todo con tal de perpetuar sus mismas tácticas sucias para regresar al poder.

No se confundan. Estamos enojadas con la violencia que sufrimos en nuestras casas con nuestras familias, en las escuelas, en las calles. Estamos enojadas por las violencias políticas, económicas, laborales. Porque nos violentan todos los días en el ámbito privado y también en lo público.

Estamos enojadas porque nos pagan menos por el mismo trabajo que hacen los hombres, porque nos acosan, porque hacen menos nuestras opiniones, porque silencian nuestras voces, porque nos humillan, nos criminaliza, nos agreden, nos violan y nos matan. Ni siquiera podría enumerar todas las cosas por las que ya estamos hartas.

Ahora más que nunca tenemos que empezar a construir. Es cierto, el Presidente Andrés Manuel López Obrador tiene el gabinete más paritario de la historia y con él, un proyecto de nación que por primera vez en mucho tiempo, ve por el bienestar del pueblo por encima del de la clase poderosa.  Aún falta muchísimo por hacer, pero existe voluntad política.

Es urgente que se destinen más recursos, que se hagan más programas y políticas públicas. No somas tontas. Sabemos que combatir la violencia estructural que está ya tan arraigada, es un proceso que tomará mucho tiempo y que se necesitan muchas cosas. Que no se va a acabar con el machismo de un día para otro. Pero ya no podemos seguir esperando. Disculpen las molestias, pero nos están matando.

Ahora que quién gobierna no es un Peña Nieto o un Felipe Calderon, tenemos que aprovechar e impulsar un cambio con López Obrador y la 4T pero es necesario que quienes gobiernan comiencen a cuestionarse su papel en la historia. No porque ya no sea 8 de marzo podemos quitar el dedo del renglón. Tenemos que ser conscientes todos los días. Cuestionarnos las cosas y ser congruentes en todos los espacios y en todos nuestros actos.

Es hora de empezar a construir puentes y a trabajar en ambos lados. Evidentemente es algo que debe promover el gobierno, pero también es una tarea de la sociedad.

Mientras tanto, las feministas no nos vamos a callar, vamos a seguir empujando y pugnando por una lucha que no empezó ayer y que no va a terminar hasta que seamos libres.