A poco más de un año de que Andrés Manuel López Obrador asumiera la presidencia y debido a que con este histórico cambio político ha perdido sus privilegios, la derecha del país se ha destacado por su afán de obstaculizar la oportunidad de progreso que tenemos los mexicanos bajo el gobierno de la 4T.

Con viles ataques desde las redes sociales para manipular a la opinión pública, con marchas y protestas mediáticas organizadas por personajes oscuros y hasta apoyando la reciente falta de respeto hacia el pueblo mexicano cometida por el golpista boliviano Tuto Quiroga, la derecha ha tratado sin éxito de desestabilizar un gobierno popular que goza del 72% de aprobación según la última encuesta hecha por El Financiero.

Descaradamente apátridas, sin intención de aportar para que el país mejore y sin argumentos que les permitieran hacer política a la buena, han demostrado como nunca que ambicionan regresar al poder para seguir enriqueciéndose a costa del pueblo que por décadas han explotado, reprimido y humillado.

Sabiendo que ante la gente carecen de credibilidad y que su regreso al gobierno es poco probable por medios legítimos, recurren a la difusión masiva de noticias falsas y hasta magnifican ridículamente nimiedades para tratar de desprestigiar la impoluta imagen de López Obrador, como intentaron hacer con el video que circuló en redes sociales donde su hijo menor uso la expresión coloquial “Sí, un chingo”, como lo hacen millones de mexicanos diariamente para manifestar gusto por algo.

La derecha mezquina se mete hasta con los niños en su empeño por dañar a AMLO. Su objetivo es encender negativamente las redes, utilizar la desinformación y azuzar la mojigatería y los prejuicios para tratar de golpear al único presidente que se ha atrevido a poner como prioridad en el discurso y en la práctica a los pobres, al pueblo trabajador que es el motor de la nación y cuyo bienestar fue olvidado por todos los gobiernos anteriores.

Habría que recordarles a quienes participaron en el escarnio contra el jovencito a causa de su ocurrente comentario y vulneraron sus derechos como menor de edad, que hay temas que merecen más su atención, como por ejemplo la pederastia comprobada en las más altas esferas del clero mexicano. No sean de doble moral y escandalícense de esos deleznables hechos.