Los magnates del mundo incrementaron su fortuna 18 mil dólares durante el 2020 por cada “nuevo pobre” que ha dejado la crisis causada por el Covid-19, según estimó el Bando Mundial.

La institución pronostica que 100 millones de personas se sumaron a la pobreza el año pasado, siendo la primera vez que esta tendencia va a la alza desde 1998 y dejando como secuela que la desigualdad vaya a aumentar en 78 de las 91 economías de las que se disponen datos.

“La búsqueda para acabar con la pobreza ha sufrido su peor revés (…) con toda seguridad, los efectos de la actual crisis se mantendrán en la mayoría de los países hasta 2030”, estima el Banco Mundial.

Agregó también que es probable que esta crisis aumente la desigualdad dentro de los países por primera vez en una generación.

Imagen captada en el centro histórico de la Ciudad de México.

En contraste, mientras la economía enfrentaba su peor caída en 90 años y millones de personas se quedaban sin empleo, las 500 personas más ricas del mundo -equivalentes al 0.001 por ciento de la población mundial- vieron el mayor crecimiento de su riqueza en ocho años, según constata el Índice de Multimillonarios realizado por Bloomberg.

Es decir que habrían ganado un billón 800 mil millones de dólares el año pasado, 31 por ciento más que al cierre de 2019.

Como consecuencia, cinco personas -de las cuales, cuatro son estadounidenses y dueños de los principales negocios de tecnología, en el que no existe una óptima regulación tributaria- ahora tienen fortunas que superan los 100 mil millones de dólares.

Estos millonarios son:

  • Elon R. Musk (Tesla)
  • Jeff Bezos (Amazon)
  • Bill Gates (Microsoft)
  • Bernard Arnault (Louis Vuitton-Möet Hennessy)
  • Mark Zuckerberg (Facebook)
Elon Musk sent letter asking him to invest in Swindon - BBC News

El multimillonario, Elon Musk

Asimismo seis mexicanos se posicionan en este listado:

  • Carlos Slim (57 mil 600 millones de dólares)
  • La familia de Germán Larrea y Sara Mota (26 mil 140 millones de dólares en conjunto)
  • Ricardo Salinas (13 mil 200 millones)
  • Alberto Bailleres (10 mil 600 millones de dólares)
  • Juan Beckmann (8 mil 470 millones de dólares)

German Larrea. Foto: Especial

Además, el Banco Mundial expuso que, aún sin la pandemia, llegar a la meta de reducir la pobreza extrema a menos de 3 por ciento para 2030 -es decir, que nadie sobreviva con menos de 1.90 dólares al día- es casi inalcanzable. Ahora con la crisis “es más difícil de alcanzar que nunca”, mencionó.

De acuerdo a su informe “Un cambio de suerte”, explicó que antes de la crisis sanitaria millones de personas habían conseguido eludir la pobreza extrema por un pequeño margen, pero la recesión de 2020 se recargó en los más pobres y vulnerables, ampliando este perfil.

Ahora, además lo de que el Banco Mundial califica como “pobres crónicos” -población rural dedicada al campo-, la pandemia ha dejado “nuevos pobres” en las ciudades, entre personas con un mayor nivel de estudios y en la población más joven.

Según una estimación de esta institución, con una contracción de hasta 8 por ciento en el producto interno bruto (PIB) per cápita el año pasado, la pobreza extrema habría aumentado hasta 1.5 puntos porcentuales en 2020 y 1.9 en 2021.

Esto daría como resultado una tasa de pobreza extrema de 9.4 por ciento para ambos años, similar a los niveles que se tenían en 2017.

La proyección ahora, aún con escenarios optimistas indican que “los efectos empobrecedores de la pandemia serán colosales”.

Se advirtió que para 2030 las proyecciones más favorables muestran que 6.7 por ciento de la población mundial vivirá con menos de 1.9 dólares al día, lo que representa al doble de la meta del organismo. Incluso indican que podría alcanzar el 8.6 por ciento si siguen avanzando los indicadores de desigualdad.

El Banco Mundial recordó que la pandemia, los conflictos armados y el cambio climático son tres factores que impulsan la actual crisis y que extenderán su impacto hacia el futuro.

“Sin intervenciones enérgicas, la crisis puede desencadenar ciclos de mayor desigualdad de ingresos, menor movilidad social entre los grupos vulnerables y menor resiliencia frente a futuras conmociones”, expresó.