La oposición afirma, todos los días, que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador va muy mal, que es un caos, que la gente se da cuenta de eso y lo comienza a detestar, que pierde apoyo.

Todos los días los de la oposición anuncian que el fin de AMLO está bien cerquita. Incluso, esos señores de la oposición, mandan a sus voceros a que digan eso. Claro ejemplo de ello es el artículo de hoy de Carlos Loret de Mola, que incluso se atreve a decir que la base del lopezobradorismo, la que siempre ha estado con él desde el Desafuero, está muy molesta. Afirma Loret que “no reconocen a AMLO”, que “han perdido el contacto con él” y “sólo sienten el rigor de sus medidas y el frío de su trato”.

Sin embargo, hay algo que no cuadra. Si AMLO va tan mal, si sus bases ya no lo apoyan, si tanto es el descontento con él, ¿por qué los partidos de oposición se pretenden unir? ¿Por qué el PAN busca desesperado aliarse con el PRI? ¿Por qué, por ejemplo, Marko Cortés, afirma con completa falta de principios que él sí le apuesta a aliarse con el PRI? ¿Por qué en Nuevo León ya está prácticamente hecha la alianza entre el PRI, el PAN y el PRD?

Sí, algo no cuadra.

Y es que, la oposición, aunque afirme que todo va mal con AMLO, saben perfectamente que eso es una mentira, y que la gente le dará de nuevo la confianza al presidente y a Morena.

Tan lo saben que, desesperados, y rompiendo todas las formas (y la decencia, si es que alguna vez la tuvieron), deciden aliarse.

El PRIANRD, pues, se hará visible en las boletas electorales. Todo porque están desesperados. Tienen miedo de seguir perdiendo, y lo más probable es que sigan perdiendo.