La Ministra Lenia Batres Guadarrama desmintió tener 78 asesores y exhibió que, en realidad, fue la expresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Norma Piña Hernández, quien concentró el mayor número de personal y gasto en la historia reciente del máximo tribunal.
De acuerdo con información obtenida por Batres, durante el segundo semestre de 2024 Piña llegó a tener 150 trabajadores a su cargo, lo que significó un gasto superior a 9 millones de pesos en apenas seis meses.
“Después de tantas mentiras sobre los ‘asesores’, logré obtener cuántas personas teníamos directamente a nuestro cargo los ministros en la vieja Corte”, escribió en X.
La ministra subrayó que, salvo en el caso de la presidencia, el personal no eran “asesores”, sino abogados jurisdiccionales encargados de estudiar e instruir sentencias.
“La ministra presidenta no presentaba proyectos de sentencias a discusión”, recordó, en alusión al modelo de gestión de Piña.
En contraste a Piña, el resto de los ministros operaba con entre 45 y 74 colaboradores, con gastos que oscilaron entre 4.3 y 5.3 millones de pesos en ese mismo periodo.
En total, las ponencias absorbieron 644 plazas y representaron un desembolso de más de 58 millones de pesos en seis meses, dentro de una nómina general de la SCJN de 3 mil 594 personas.
El señalamiento de Batres llega en medio de la polémica por un reportaje que atribuía a su oficina un gasto de más de 5 millones de pesos mensuales en asesores, versión que rechazó tajantemente.
“Los sueldos de mi equipo son equivalentes a los de las demás ponencias, y ninguno rebasa el salario de la presidenta”, aclaró.
Por su parte, el nuevo presidente de la Corte, Hugo Aguilar Ortiz, también ha marcado distancia de los excesos pasados: anunció que reducirá el personal de su ponencia en 40% y que su gestión sí tendrá un carácter jurisdiccional, a diferencia de lo que ocurría antes.
Con estos datos, la narrativa de que el gasto en asesores es un problema de la nueva integración de la Corte se desmorona. La evidencia exhibida por Batres apunta más bien a los lujos y desproporciones de la gestión de Norma Piña, que heredó a la Corte una estructura onerosa y poco transparente.

Juan G B
2 octubre, 2025 at 6:53 am
Tantos asesores ponen en duda su capacidad laboral sea el ministro que sea para que tanta disque preparación no mmen