En el corazón de San Martín de las Flores, ahí donde la tradición late fuerte, el mensaje de este 8 de marzo fue claro: en San Pedro Tlaquepaque, los derechos de las mujeres no son letra muerta ni discurso de ocasión, sino una batalla que se libra con presupuesto y operativos en la calle.
La presidenta municipal, Laura Imelda Pérez Segura, encabezó una jornada conmemorativa que fue mucho más que un acto simbólico. Entre luces moradas y mamparas llenas de mensajes de lucha, la alcaldesa lanzó un llamado a la acción inmediata para derribar esas barreras invisibles —pero pesadas— que siguen frenando a las niñas y mujeres del municipio.
Laura Imelda fue contundente: para transformar la realidad, hay que meterle mano al presupuesto. Por ello, anunció que este año el programa “Mujeres Líderes de Esperanza” llegará a 6 mil 500 jefas de familia, quienes recibirán un apoyo de 2 mil 500 pesos bimestrales.
Pero la apuesta no es solo económica. La alcaldesa subrayó que su gobierno entró de lleno a temas que antes se ignoraban:
- Búsqueda activa de mujeres desaparecidas.
- Operativos permanentes para arrancar a las menores de edad de las garras del crimen organizado.
- Alianzas internacionales para dar una batalla frontal contra la trata de personas, un delito que golpea al 70% de las mujeres víctimas.
“Aceleremos nuestra acción: por todas las niñas, por todas las mujeres y por todos sus derechos”, sentenció la presidenta ante una comunidad volcada en el color de la resistencia.
“Tlaquepaque Violeta”: El comercio se suma a la seguridad
La lucha salió de las oficinas para instalarse en las calles y negocios. Durante la jornada, se impulsó la iniciativa “Tlaquepaque Violeta”, una estrategia brillante que convierte a los establecimientos locales en refugios seguros.
¿Cómo funciona? Los negocios aliados portarán un distintivo violeta. Si una mujer se siente en peligro, podrá entrar a estos locales donde el personal estará capacitado para protegerla y canalizar la ayuda directamente al C4 a través de una línea exclusiva. No es solo un sticker en la puerta; es una red de protección comunitaria que dice: “aquí estás segura”.
Por su parte, Míriam Vázquez Casillas, directora de INMUJERES Tlaquepaque, recordó que el color morado que iluminó el edificio delegacional representa la esperanza, pero también la urgencia de despertar conciencias.
Durante la jornada, las mujeres no solo alzaron la voz; también recibieron asesoría jurídica, atención psicológica y talleres de empoderamiento gratuitos. Tlaquepaque no solo recordó la historia del 8 de marzo, sino que empezó a escribir una nueva página donde la paridad se garantiza “sin regateos” y la seguridad es la prioridad número uno.