La revista Proceso lo publicó el 25 de octubre del 2014 y a propósito de sus más recientes declaraciones en contra de Andrés Manuel López Obrador, retomó el tema y lo hizo circular en redes sociales. Todo para que no se olvide que, detrás de la contratación de Javier “Chicharito” Hernández por el Real Madrid, hubo un “sucio trasfondo”.

En España y en todo el mundo es bien sabido que el club merengue goza de una influencia que está por encima de cualquier político o institución encumbrada. En los palcos del Santiago Bernabéu, dice la publicación,  se cierran importantes contratos de obras y servicios de dichas sociedades con gobiernos y transnacionales.

“(Los palcos del Bernabéu) son el mayor centro de negocios a nivel europeo. Las empresas suelen invitar a gobernantes o responsables de obra de muchos países a ver algún juego del Real Madrid, a todos les hace mucha ilusión eso. Y en un ambiente distendido logran cerrar muchos acuerdos”, señaló un ex directivo del club entrevistado por Proceso.

No es de extrañar entonces que dos semanas después de que el Real Madrid fichara a Javier Hernández, —ahora jugador del Galaxy de Los Ángeles— el Gobierno de México que encabezaba Enrique Peña Nieto contratara a una filial del Grupo ACS, propiedad del presidente de los galácticos, Florentino Pérez, por una cantidad estratosférica de 7 mil 800 millones de pesos para la construcción y puesta en marcha de cuatro plantas de tratamiento de aguas, además de la modernización de cinco plantas hidrodesulfuradoras de diésel.

Florentino Pérez es propietario de Grupo ACS, un consorcio de la construcción y servicios que aglutina media docena de compañías, con presencia en 62 países y 200 mil trabajadores, el cual factura 105 millones de euros (mil 900 millones de pesos) diarios, según se jacta en las pocas entrevistas que ofrece.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid. Foto: AFP

En una de ellas dijo que “yo soy poderoso en la medida en que soy el presidente del Real Madrid, de lo contrario no sería conocido. Dirijo la institución deportiva más grande del mundo”.

A nadie sorprende entonces que Florentino Pérez haya utilizado de una y mil maneras al club merengue para cerrar contratos. De hecho, el caso del Chicharito no fue el único, pues meses antes de su contratación, una empresa del Grupo ACS consiguió un contrato en Colombia para construir y explotar durante 25 años la autopista Conexión Pacífico, un proyecto de 700 millones de euros (12 mil 600 millones de pesos).

Tras el Mundial de Brasil que se realizó ese año, el Madrid fichó al colombiano James Rodríguez, y la  la prensa económica española publicó que ACS había cerrado satisfactoriamente el contrato de la carretera.

Ambas contrataciones fueron cuestionadas por los periodistas españoles, pero la que causó más escozor fue la del Chicharito Hernández, quien jugaba como suplente en el Manchester Unitedllegó de improviso al Real Madrid el último día del mercado.

El periodista José Sámano, de El País, escribió sobre el jalisciense lo siguiente para insinuar su falta de talento: “Los depredadores como él no suelen demorarse: apuntan y disparan. Futbolistas como Chicharito no tienen tiempo que perder. Son comisionistas del gol”.

Incluso la súper estrella del Real en ese entonces,  Cristiano Ronaldo se mostró sorprendido y disparó directo: “Si yo fuera el que mandara quizás no lo habría hecho así”.

Juan Francés, autor de  ¡Que vienen los lobbies!, señala en el libro que “la fortuna personal de Florentino Pérez cuando fue elegido presidente del Real Madrid en el año 2000 ascendía a 180 millones de euros. Diez años después, esa cantidad se había multiplicado por 10, hasta mil 800 millones de euros”.

En días pasados, Javier Hernández afirmó que, con Andrés Manuel López Obrador, “en vez de ir hacia adelante, vamos un poco hacia atrás”, razón por la que fue tundido en redes sociales y programas de análisis deportivo.

El comentarista Carlos Albert, en su cuenta de Twitter, indicó que Javier Hernández nunca criticó a los anteriores presidentes, ni a sus “actos criminales, abusos y robos”, pero que hoy que AMLO es mandatario, “sí se atreve a criticar”.

Por ello, escribió Albert, Chicharito muestra “su pequeñez, su pobreza y su cobardía”.

También en una mesa del programa fútbol picante de ESPN, David Faitelson afirmó que Chicharito tenía todo el derecho de “hablar de temas políticos como cualquier otra persona”, a lo que José Ramón Fernández afirmó que sí, pero “hay una cosa, lleva casi nueve años fuera del país, no se entera ni quién es el presidente anterior” (minuto 12:00).

Apenas en enero de este año, Javier Hernández fue duramente criticado por afirmar que era “leyenda”. Dijo en esa ocasión: “Regreso como una leyenda del fútbol mexicano, por más que esto moleste. Si la gente me quiere poner en un pedestal o lugar, es responsabilidad de ellos”.