Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

19 de julio de 2018. La andanada viene fuerte. El objetivo es simple: “miren, miren, AMLO y Morena son iguales de corruptos que nosotros”.

¿Por qué multó a Morena el Instituto Nacional Electoral (INE), tan sólo 18 días después del triunfo arrollador de AMLO en las elecciones? ¿Por qué lo hizo con el fideicomiso que dicho partido creó para apoyar a los damnificados?

La multa estaba planeada y “planchada” desde antes de las elecciones. En realidad, era la última apuesta para impedir que AMLO ganara las elecciones.

¿Se imaginan la noticia y la cobertura “periodística” unas semans antes de los comicios: AMLO mandó a hacer un fideicomiso para apoyar a los damnificados y en lugar de eso lo usa para las campañas y para obtener poder…?

El golpe era clarísimo y estaba muy planeado. Incluso lo típicos comentadores de noticias ya estaban preparando los títulos de sus columnas “demoledoras”. Es más, hasta filtraciones comenzaron a sacar.

Pero el efecto AMLO…

La diferencia entre AMLO y los demás candidatos a un mes de los comicios era tan grande que, dar un golpe así, sí hubiera influido, pero no habría tenido un impacto benéfico ni para Anaya ni para Meade. Además, el INE se mancharía tanto que ni a los propios consejeros les beneficiaba.

La elección ya estaba definida: ponerle gasolina a lo estúpido no era opción.

Por eso esperaron.

Ahora, después del triunfo abrumador de AMLO, el golpe es significativo porque es el primer ataque frontal al virtual presidente (aunque, formalmente, no lo sea).

El caso del fideicomiso no es para invalidar las elecciones. Hacerlo así representaría una vergüenza no solamente a lo que llamamos democracia mexicana, sino quedaría el país en un ridículo mayúsculo en todo el mundo. No lo harán. Por más corruptos que sean los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, no se atreverán.

La intención es más bien golpear, desgastar, que AMLO no llegue como el presidente con más apoyo en toda la historia de México. Que no arribe con tanta lgitimidad.

A pesar de lo ruin que quieren presentar la información: “se beneficiaron ilegalmente de los damnificados”, hay que tener lógica. No nos dejemos engañar.

La campaña de Andrés Manuel López Obrador fue la más austera de todas. La más. Y eso se notó: no se anunció en internet, no hizo grandes eventos, no contrató a miles de personas para que estuvieran en las calles repartiendo volantes, no compró votos.

La campaña, todo reportero y toda persona que estuviera aquí en México lo puede decir, fue la que gastó menos dinero. La más austera. Se puede comprobar. Se vio. Quien diga algo distinto, miente.

¿Por qué hacer un fideicomiso para obtener dinero si no se tenía planeado gastar tantos recursos en la campaña?

Según cifras del propio INE, Andrés Manuel gastó en toda la campaña 156 millones de pesos. Nada comparado con los 385 millones que “invirtió” Ricardo Anaya, o con los 303 millones de José Antonio Meade.

¿Por qué hacer un fideicomiso para obtener fraudulentamente dinero si había posibilidades de obtenerlo de forma legal?

No es lógico, y eso evidencia el ruin argumento de los consejeros del INE (y varios comentadores de noticias), que incluso comparan el fideicomiso con el Pemexgate.

Sí, pudo haber errores en cuanto a la operatividad del fideicomiso (y habría que demostrarlos), pero eso no es lo que castigaron los del INE ni lo que quieren hacernos creer.

La resolución de ayer del INE multando con 179 millones de pesos (cifras más alta que lo que se gastó AMLO en toda la campaña) es en realidad la reacción del régimen corrupto y rapaz a la afrenta que significa que Morena hubiera ganado, con todas las de la ley, la presidencia de la República.

Así de simple es la explicación. No nos quieran engañar.