Es su idea, y aunque no está patentada, lo parece. Son las ruedas de prensa (las mañaneras) de Andrés Manuel López Obrador.

Desde 2000, cuando ganó la jefatura del Gobierno de la Ciudad de México, las puso en práctica: muy tempranito, cuando ni siquiera el sol estaba puesto, AMLO salía de su departamento cerca de Ciudad Universitaria rumbo al centro de la capital del país. Llegaba en su Tsuro blanco. En la sede del Gobierno de la ciudad, Andrés Manuel charlaba con reporteros que buscaban desesperadamente un café.

Andrés Manuel, cuando era jefe de gobierno de la Ciudad de México.

Andrés Manuel, cuando era jefe de gobierno de la Ciudad de México.

Preguntas, cuestionamientos y dudas. El entonces jefe de gobierno de la capital respondía a todo, ya fuera de forma amplia o escueta, según ameritara. No se tiene un estudio claro (académico o periodístico), pero es indudable que esas ruedas de prensa fueron importantes para que el liderazgo de Andrés Manuel se visibilizara y consolidara no solamente en la Ciudad de México, sino en todo el país. Hoy mucha gente sigue usando esa frase ya famosísima de AMLO (pronunciada en una rueda de prensa de aquel entonces): “lo que diga mi dedito”.

Cualquier experto en “imagen política”, “marketing” o en “asesoría mediática” afirmaría que “exponerse” a los “medios” todos los días es algo riesgoso. Además, establecería que hacer ruedas de prensa con completa libertad para que los periodistas pregunten lo que les venga en gana es así como una locura. Sí, cualquier asesor en “imagen política” o en “marketing” diría que eso es como un suicidio político.

Esos expertos que ganan millones siempre recomiendan a “sus clientes” que no, que muchas ruedas de prensa no, que muchas preguntas no, que cuestionamiento no. ¿Cuántos gobernadores hacen ruedas de prensa cotidianamente? ¿Cuántos alcaldes? Los expertos en marketing político lo evitan.

Una rueda de prensa de Andrés Manuel López Obrador cuando era jefe de gobierno de la Ciudad de México.

Pero Andrés Manuel López Obrador es un político excepcional, y él lo hace. Y lo hace tan bien que hoy en día les está poniendo una arrastrada a la oposición.

Las ruedas de prensa cuando AMLO era jefe de gobierno, que son muy parecidas a las de hoy, no tenían un elemento que ahora hay: no eran transmitidas en vivo.

Hoy, cualquier persona que tenga acceso a internet puede ver a su Presidente en vivo, escucharlo, observar cómo responde, cómo interactúa con los reporteros, qué pregunta le incomoda, cuáles le agradan, qué temas le gustan, cuáles no. Puede analizar si va despeinado o no. Si trae suéter o abrigo. De qué color lleva la corbata. Si repitió saco.

Es una comunicación potentísima, y eso hace que AMLO sea cercano a la gente.

Parece ser que la oposición no lo entiende. No comprende que lo que hace AMLO no es un “video grabado” para “dar un mensaje” (como prácticamente todos los políticos lo hacen en sus redes sociales). Es algo más profundo.

Lo que está haciendo Andrés Manuel es entablar un discusión diaria sobre el estado de la nación, sobre lo que sucede en el país. No está un “set de televisión” con todo preparado para que se “luzca” el mandatario. No, es un continúo debate donde se reflexiona sobre lo que es bueno o no para el país. Y algo muy importante: es un diálogo, no una perorata personalista.

En ningún país del mundo, que yo tenga noticia, un presidente hace lo que AMLO: dialogar con los medios de comunicación todos los días en el formato en que lo está haciendo.

No solamente “marca la agenda”. Hay quienes analizan así las ruedas de prensa, como que “marca la agenda”: ésa es una interpretación superficial y absurda, porque un Presidente, por sí mismo, debe marcar agenda.

Lo que está haciendo AMLO va más allá: está dialogando con la gente, está discutiendo sobre los problemas del país, está mostrando cómo va el gobierno, donde le duele, dónde no, cómo se están afrontando los riegos, etcétera.

Rueda de prensa de Andrés Manuel López Obrador, el 4 de enero de 2019. Foto: especial.

Está abriendo la puerta de esa parte que parecía siempre cerrada: la gestión en la administración pública.

Lo que está haciendo Andrés Manuel es que, a partir del diálogo, está involucrando a las personas en las problemáticas del país: está abriendo canales de discusión sobre el estado de la nación, y eso es involucrar a las personas no solamente en la política, sino en la discusión sobre el futuro de México. Eso es bien importante.

Los del PRI y el PAN siempre apostaban a la inacción de la gente, al “no les interesa lo que pasa y nos volverán a votar”. Con las ruedas de prensa, AMLO está politizando a la sociedad. Y eso, sin duda, es bueno.

Ver una conferencia de prensa de Andrés Manuel es como tomar una clase sobre el país, sus problemas y sus posibles soluciones. Las personas se entera de primera mano de lo que está pensando el gobierno del país y esas ideas y esos conocimiento los discuten en sus espacios cotidianos, con sus amigos, conocidos y familiares, y entonces se habla de política, se critica y se reflexiona.

Rueda de prensa de Andrés Manuel López Obrador, el 4 de enero de 2019. Foto: especial.

Las ruedas de prensa de AMLO son una metodología de involucramiento de las personas en los asuntos políticos. Y eso produce que la gente piense en su país, que lo discuta y que se siente parte de él y de las decisiones que se toman desde el gobierno.

Por eso AMLO les está poniendo una arrastrada a la oposición, porque no solamente está gobernando e informando, sino que está creando conciencia política.

Y cuando un pueblo tiene conciencia política, es más complicado que se le engañe. Y la oposición, pues vivía de eso: de engañar.

Por eso les está poniendo una arrastrada.