La movilización juvenil que acompañó a la presidenta Claudia Sheinbaum en la celebración por los 7 años de la Transformación, dejó una imagen inédita en la política mexicana: un contingente de jóvenes bailando reggaetón, con pancartas, botargas, tambores y ritmo urbano, avanzando por la avenida Reforma.
Pero detrás del colorido, el meme y el baile, ocurre algo más profundo: una reinvención a partir de las herramientas digitales de la forma de politización juvenil que muestra un relevo generacional decidido a intervenir en el espacio público a su manera.
El ya famoso remix de Sheinbaum en versión reggaetón, creado por una joven de Jalisco con usuario de Tiktok @chupiritas0 en un video lanzado el 12 de septiembre, detonó un movimiento inesperado. Lo que empezó como humor político en TikTok se convirtió en un acto colectivo con identidad política de militancia y simpatía: el “Perreo por la Paz” (catalogado en redes como #PerreoPorLaPaz), convocatoria emitida a través de la cuenta @ferhcasique. Una mezcla de creatividad, cultura digital y convicción política. No se trató sólo de la música.
El mensaje que acompañaba el beat —la eliminación del examen COMIPEMS y el nuevo sistema Mi Derecho, Mi Lugar— conectó directamente con las preocupaciones de quienes hoy tienen 15, 17, 20 años: educación, acceso, futuro.

Cuauhtémoc, Ciudad de México. 3 de diciembre 2025. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo. FOTO: HAZEL CÁRDENAS/PRESIDENCIA
Si en los 2000 la militancia de izquierda se expresaba ocupando plazas, escuelas y calles; y en 2012 se organizaba desde la indignación estudiantil, y el uso de redes sociales físicas y digitales; hoy la politización nace también en los videos virales, la música urbana, los memes y la reapropiación/reinterpretación de discursos oficiales y propios.
Es otra estética, pero con trasfondo similar: cuestionar, intervenir, hacerse presentes. Esto lo vimos en la concentración de cientos de jóvenes que bailaron con batucada, bocinas potentes, pancartas hechas a mano, banderas, vestimentas urbanas y regionales de México, desde una postura festiva expresando su militancia política.
Una militancia alegre, performativa, más colorida y menos solemne, pero militancia al fin, porque disputa sentido:
— A quienes dicen que los jóvenes “no se interesan”.
— A quienes los quieren sólo como público, no como actor político.
— A quienes insisten en que la política debe verse siempre igual.
La 4T y la juventud: una relación que ya no cabe en los discursos tradicionales
Claudia Sheinbaum supo leer bien el momento. No evitó el remix, no lo regañó, no lo minimizó, lo abrazó y al hacerlo, abrió un espacio para que la juventud generara su propio lenguaje político en sintonía.
Lo importante no es si la canción es seria o no: es que un mensaje educativo profundo —eliminar barreras para entrar a la prepa— llegó con claridad justamente a quienes más les importa.
A eso se suma un dato estructural: la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene 73% de aprobación y un respaldo sólido entre jóvenes, y no es sólo popularidad solamente; es identificación. La propuesta de ampliar preparatorias públicas y garantizar ingreso automático mediante “Mi Derecho, Mi Lugar” responde a una de las mayores desigualdades que vive la banda joven: el acceso educativo.
La política del futuro no será solemne. Será creativa, híbrida y profundamente juvenil
El “Perreo por la Paz” revela algo que la oposición y ciertos comentaristas llevan años sin entender: La juventud no está despolitizada, está cambiando la forma de hacer política, y cuando se activa, lo hace con una potencia que descoloca a quienes siguen atrapados en los viejos formatos, es decir: lo que vimos no es trivial, es síntoma de una generación que politiza desde sus herramientas y sus códigos culturales.




































Víctor Zamora Rosales
10 enero, 2026 at 8:18 pm
¿Perreo que politiza?
Oiga usted, eso está muy bien.
Allá la mini oposición que siga con sus jóvenes viejos.