Ayer, la conductora de radio (Imagen Radio), Fernanda Familiar, escribió en su cuenta de Twitter lo que una parte de los periodistas en México desearía expresar y no puede o no se atreve: que desearían censurar a Andrés Manuel López Obrador, dejar de hablar de él, ya no mencionarlo, silenciarlo, mandarlo al “ya no es noticia”.

El mensaje de Fernanda Familiar fue: “No daré espacio a las mentiras de AMLO. El rigor nos debe obligar a no dar tiempo para las mentiras de nadie. El compromiso y responsabilidad es con la verdad. Si hablan con la verdad hay espacio, no seré cómplice. Cortaré señal y posteo. PUNTO. #NoMásMentirasDeAMLO”.

 

Esta aseveración es un acto de claro autoritarismo mediático y, sin duda, un ataque a la libertad de expresión.

Fernanda Familiar se asume como quien decide qué es verdadero y qué es falso, y a partir de ese juicio subjetivo suyo y de nadie más, se piensa capaz para censurar nada más y nada menos que al presidente del país, votado por más de 30 millones de personas.

Quizás es la misma lógica (los casos son radicalmente distintos) que usaron los medios estadounidenses para sacar del aire una declaración de Donald Trump, pero lo de Fernanda Familiar es mucho más grotesco, pues afirma que todo lo que menciona AMLO es mentira, y desde su evidente odio hacia el mandatario, decidirá lo que se dice en un espacio radiofónico (una señal pública, por cierto).

En México, desde que llegó Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, hay una libertad de expresión radical, pero sólo por parte del gobierno federal. Hay muchos actores locales que censuran: alcaldes, gobernadores… E igualmente, están los mismos medios: ellos ejercen una gran censura. Y aunque de repente se asuman como los “grandes luchadores a favor de la libertad de expresión”, lo que muchos de ellos hacen en la práctica va en sentido contrario.

Lo de Fernanda Familiar es de interés porque es una cuestión directa y es una figura mediática: apuesta a la censura y punto. Y no es la única que piensa eso. En realidad, muchísimos periodistas y analistas (de los que son “serios”) lo creen convencidos. Desearían afirmar lo que Fernanda puso en el tuit: ya no difundiremos nada de AMLO, y nos vale. Pero no lo dicen porque saben que se verían autoritarios, censores, enemigos de la libertad de expresión, y se les acabaría su discurso de “pluralidad” y bla bla bla.

Pero, en el fondo, piensan lo mismo. Y cuando pueden, ejercen esa censura. O su otra técnica: la difusión de mentiras.

Ya va siendo hora de que hablemos de los medios, de periodismo, y dejemos de pensar que el poder mediático en México en impoluto y siempre piensa en sólo informar.

Si no hablamos de los medios, de los periodistas y de sus problemas, de sus faltas de ética, de sus hipocresías y de sus sistemática campañas de mentiras, no comenzaremos a solucionar el problema.