Ayer Morena ganó dos gubernaturas: el PAN las perdió.

Los resultados electorales del pasado domingo 2 de junio eran esperados. En Puebla, Miguel Barbosa se perfilaba para ganar la elección con más de 10 punto de diferencia. Y así fue. En Baja California, todas las encuestas anunciaban un triunfo contundente de Jaime Bonilla, y así sucedió.

Hubo elecciones también en Aguascalientes (11 ayuntamientos), Durango (29 ayuntamientos), Quintana Roo (25 diputaciones locales) y Tamaulipas (36 diputaciones locales). Pero las importantes, o las más importantes, eran las dos gubernaturas, es decir, en Puebla y Baja California. Y ambas las ganó Morena. Y ambas las perdió el PAN.

Morena es un partido que cumplirá este año apenas 5 años de existencia como partido. Y en este tiempo ha ganado la Presidencia del país, la jefatura de gobierno de la Ciudad de México; tiene mayoría en las cámaras de senadores y diputados, y posee ya 6 gubernaturas.

Esto en menos de 5 años.

Evidentemente, el efecto Morena está ligado al efecto Andrés Manuel López Obrador. El actual Presidente de México tiene un liderazgo potentísimo, y la gente cree en él, lo quiere, lo protege y lo apoya.

Muchos pensaban que cuando arribara a la Presidencia del país, Andrés Manuel comenzaría a “desgastarse” e iría cayendo su simpatía hasta hacerse un mandatario del montón, con amplio rechazo a su gestión esperando nada más a que se concluya su sexenio.

Esto no ha sucedido.

Andrés Manuel López Obrador mantiene una aceptación amplísima entre la población, y en zonas donde antes no era aceptado, comienza a tener apoyo (el caso de Guanajuato es emblemático). Por ejemplo, que Morena lograra ayer colocarse como segunda fuerza en entidades del norte del país era realmente inconcebible. Que ahora esto sea realidad se debe, sin duda, al efecto AMLO.

Cuando López Obrador ganó la jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal, lo hizo con una diferencia mínima de Santiago Creel, el abanderado del PAN. A partir de ahí, AMLO hizo una gestión que le permitió no solamente no perder simpatías, sino subir en ellas. Tres años después, el PRD ganó diputaciones y delegaciones que no había ganado. Todo por el efecto AMLO. 6 años mas tarde, el Distrito Federal se convirtió en un verdadero bastión del lopezobradorismo.

Esto, evidentemente, comienza a suceder en el país. Pero AMLO no llegó a la presidencia “por un margen pequeño”, sino por uno muy amplio. Y comienza a tener efecto en las elecciones que se van celebrando. Las dos primeras fueron las de Baja California y Puebla, y Morena las ganó con amplios márgenes.

Así pues, se espera que Morena se vaya convirtiendo en un partido preponderante por el efecto AMLO, por la buena gestión de López Obrador.

La oposición, además de cargar con este efecto, carga con una inoperancia para ser oposición. No saben cómo enfrentar al liderazgo de Andrés Manuel López Obrador. No han entendido que enfrentan a un político distinto.

Así pues, el PAN, el PRI, el PRD, MC, el Verde y Nueva Alianza no ganarán nada diciendo que “AMLO es un fracaso” o que “el gobierno de AMLO va muy mal”. Así no irán a ningún lado. No han comprendido que López Obrador es un político distinto, que juega en lógicas distintas, y que no tiene la intención de ser un político fantoche que solamente administra “sus ventajas”.

Eso no lo entienden los de la oposición.

Y parece ser que no lo van a comprender.