Para intentar tener pruebas que le ayudaran a ganar una demanda en Londres sin necesidad de un juicio, Ricardo Salinas Pliego mandó a espiar a un abogado.
De acuerdo con Bloomberg, el empresario contrató una empresa de inteligencia corporativa para grabar al litigante de la parte contraria durante una cena con abundante alcohol, hablando sobre información relevante para la demanda de Salinas Pliego.
Pero otra vez le llovió sobre mojado a Salinas Pliego, pues el juez del caso dijo que aunque las acusaciones de fraude en préstamos de valores del dueño de Elektra contra Astor Asset Management parecían sólidas, las pruebas se recopilaron de manera poco ética y es necesario un juicio.
“Hay que decirlo sin rodeos: esto es algo que no debería ocurrir y que el tribunal no puede tolerar”, declaró el juez Stephen Houseman en su fallo y agregó:
“Es un engaño al sistema con el fin de socavar la igualdad de condiciones que el tribunal se esfuerza por mantener entre las partes enfrentadas. Atenta contra la justicia”.
“Los detalles de la conducta salieron a la luz como parte de una demanda presentada por Salinas por un fraude multimillonario que, según él, ha dejado las acciones de su conglomerado minorista y bancario Grupo Elektra fuera de su alcance y en manos de un presunto estafador en serie”, explicó Bloomberg.
El año pasado, Salinas Pliego acudió a la agencia de inteligencia Black Cube luego de pedir a las autoridades que detuvieran la negociación de acciones de Elektra, según la corte del Reino Unido. Un agente engañó a un abogado de uno de los acusados, un socio recién ascendido, para que revelara información confidencial.
Según el juez, el hecho de atacar específicamente al equipo legal de la contraparte traspasaba un límite ético:
“En su fallo, el juez no cuestiona la legalidad de la metodología de Black Cube e incluso cita un caso anterior del Tribunal Superior donde una decisión se basa en la metodología de recopilación de inteligencia de Black Cube”, declaró un portavoz de la empresa por correo electrónico. “La única cuestión planteada es la ética de obtener información específicamente del representante legal de la contraparte”.
Un contrato de servicios profesionales firmado por un ejecutivo de Grupo Elektra SAB, propiedad de Salinas, y Avi Yanus, cofundador de Black Cube, describe a la firma como “un grupo selecto de veteranos de unidades de élite de la comunidad de inteligencia israelí, combinado con expertos financieros y legales”.
Los abogados de Salinas Pliego intentaron deslindarlo del asunto, pues aunque reconocieron que los métodos empleados para obtener la información no eran éticos, pero argumentaron que él no era responsable de la forma en que se obtuvo dicha información.

Mamá Mela
17 noviembre, 2025 at 6:59 am
Otro agandalle y p3nd3jada más a la colección del Tío Pinchy.. Da risa el párrafo donde dice “fuera de su alcance y en manos de un presunto estafador en serie”, porque tal parece que están describiendo al Tío Pinchy..
Por cierto da gusto enterarse que el tío Pinchy de vez en cuando se encuentra con la horma de su zapato. Para gandalla tranza, Gandalla tranza y medio!.