Javier Corral llegó al gobierno de Chihuahua con buena fama: si, era un panista, pero tenía ciertas batallas dignas de encomio, por ejemplo, la lucha contra el duopolio televisivo que encabezó desde el Senado de la República.

Sin embargo, como gobernador, Corral ha sido muy malo. Y estos dos últimos años, desde que llegó Andrés Manuel López a la presidencia, ha sido aún más errático.

Para nadie es un misterio: su gestión ha sido un fracaso. Y tan es así que hoy ya no le alcanzan los recursos para nada, ni para las obras que prometió ni para pagar deudas. Por eso, a finales del año pasado le pidió al congreso local que le aprobaran un crédito de mil 200 millones de pesos.

Y claro, para “justificar” el endeudamiento, Corral le echó la culpa a AMLO: es que no nos da dinero, es que nos redujo, es que no es justo, y así, bla bla bla.

El crédito, como lo pretende el gobernador, se pagaría en 20 años.

Al principio cuando anunció el crédito, Corral afirmaba que sólo sería para “obra pública”, y que no era para gasto corriente ni para personal ni nada de eso. Y además, le puso un tope: mil 200 millones de pesos.

Pero ahora, en enero, le pidió al Congreso que le apruebe un crédito de mil 633 millones, para “obra pública” y “gastos adicionales”.

Las “obras” que busca concluir Corral con el crédito de mil 600 millones de pesos se debieron haber pagado con la reestructuración de los pasivos heredados de la administración anterior, lo que cual se hizo en diciembre de 2018 y aprobó el Congreso estatal (de mayoría panista).

Si se aprueba el crédito, Corral habría aumentado en su gestión la deuda de Chihuahua por más de 10 mil millones de pesos, colocándola en casi 50 mil millones. Sin embargo, él ha justificado los créditos solicitados afirmando que con César Duerte, el anterior ex gobernador, se endeudó más.