Lo sucedido ayer en la noche en el Metro de la Ciudad de México es una tragedia. Que una trabe se venga abajo, y caiga un convoy en una avenida, es un hecho lamentable. Las imágenes son, sin duda, desgarradoras. Las cifras también: más de 45 personas trasladas a hospitales y 20 fallecidos.

Por supuesto que se debe investigar todo: por qué cayó, cuáles fueron las causas, quién eran las responsables, quién falló. Todo, absolutamente todo. La Línea 12 fue construida en el gobierno de Marcelo Ebrard, y se modificó y supuestamente reparó en el de Miguel Ángel Mancera. Tuvo afectaciones por el temblor de 2017, y también se dijo que se había arreglado.

Se deben abrir todas las líneas de investigación, y toda la información que se recabe, debe hacerse pública. Como lo dijo Claudia Sheinbaum: “vamos a informar con toda la verdad”.

La cuestión es que, esta tragedia, ha sido usada por la oposición a las actuales administraciones federal y en la Ciudad de México con fines muy electorales. Voceros de esa oposición han escrito lamentables mensajes.

Por ejemplo, Pedro Ferriz de Con, colocó una imagen del tren caído y dijo que era la “viva imagen de la 4aT”.

Muchos operados en redes sociales de la oposición, evidentemente pagados, comenzaron a festejar prácticamente la tragedia y a enfocar sus ataques contra actores políticos.

La cuestión no es que busquen investigar, o que se indignen por la tragedia sucedida. No, lo que pretenden hacer es ganar votos explotando cínicamente el colapso de un tramo de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. Eso es de gente sinvergüenza.

La oposición no tiene un proyecto nación, no tiene propuestas, no tiene planes, no tiene nada. Sólo actúa a partir de lo que considera “errores” en la actual administración, y lo hace vía el odio y el ataque. Es su modus operandi. Sin embargo, que use una tragedia como la vivida ayer en la Ciudad de México rebasa los límites de lo ético y de lo político.

Ojalá entiendan que así no. Ojalá le apuesten al país, y no a sus desmesuradas y obsesionadas ansias de retornar al poder.

La tragedia ahí está: es lamentable y duele. Pórtense a la altura, y no hagan de esto su estrategia electoral. Eso es de sinvergüenzas, de gente sin escrúpulos.

Aquí ejemplos de este uso tan lamentable de una tragedia.