Una de las alas más reaccionarias de la derecha mexicana es el calderonismo. Dentro de la oposición son parte importante de ese grupo antiAMLO que ha salido a manifestarse. Se visten de blanco y caminan sobre avenida Reforma.

En su imaginario el país está a punto de caer a un precipicio. Consideran que la abrumadora mayoría de la población que apoya al Presidente Andrés Manuel López Obrador es una horda de ignorantes que seguramente viven de los programas sociales.

En el calderonismo también hay grupos provenientes de la sociedad civil, la academia, el periodismo y por supuesto, del sector empresarial. Todos antiobradoristas. En conjunto son un grupo con uno de los discursos más firmes que tiene la derecha en el país y la voz del expresidente panista es su principal bandera. Su norte. Consolidado a partir del fraude electoral de 2006.

Su objetivo en el corto plazo es crear un nuevo partido político, obtener recursos económicos y competir en las elecciones de 2021 y 2024.

Mientras tanto, en las redes sociales tienen una activa participación. Tan sólo hace unas semanas, durante una conferencia mañanera, se mostró que el hijo de Felipe Calderón, junto con un grupo de políticos ligados al calderonismo, utilizan granjas de bots en Twitter para orquestar campañas negativas contra López Obrador con la intención de desestabilizar al actual gobierno.

Esta visibilidad mediática de la reacción ha provocado que el presidente del PAN, Marko Cortés, invite al calderonismo a integrarse nuevamente a las filas de Acción Nacional. Es así que la derecha mexicana busca reconstruirse tras la abrumadora victoria del lopezobradorismo.

Sin embargo, esa pretensión quedó en los escombros después de la detención y los gravísimos señalamientos contra Genero García Luna. Al exsecretario de seguridad pública, y uno de los hombres más cercanos a Felipe Calderón, se le acusa de haber tejido una alianza con el Cártel de Sinaloa.

De tal forma que la estrategia de seguridad de Calderón sólo buscó beneficiar a un cártel a cambio de grandes sobornos; no les importó que cientos de miles de mexicanas y mexicanos hayan muerto debido a esa narcoestrategia. Literalmente, el pueblo de México se convirtió en carne de cañón durante el sexenio calderonista.

Genaro García Luna y Felipe Calderón. Foto: Especial

Las graves acusaciones contra García Luna, son consistentes con las declaraciones que durante años han documentado distintas voces desde el periodismo. Mostrando así que el gobierno de Felipe Calderón es responsable de convertir al país en una gran fosa de sangre. La historia contará cómo durante ese sexenio se abrió una grieta en la sociedad mexicana.

Finalmente, aunque las autoridades estadounidenses no responsabilicen a Felipe Calderón, nadie en México creerá que el expresidente no tenía información sobre la relación de García Luna con el Cártel de Sinaloa.

Es así que el calderonismo como proyecto político ha perdido cualquier oportunidad de supervivencia. Es así que en los próximos días veremos cómo se sumerge dicho grupo: algunos de sus integrantes ya están saltando del barco, otros estarán negando cualquier vínculo y habrá quienes guarden un pasmoso silencio desde el exilio político.