Ayer Andrés Manuel López Obrador anunció que, ante el llamado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para evitar la concentración de vacunas en algunos países, México cedería algunas para que éstas se repartieran en países pobres.

Así lo planteó el mandatario:

Ahora en el mundo hay una polémica porque la ONU le ha pedido a Pfizer que baje sus entregas a los países en los que se tiene contrato, como es el caso nuestro, los países europeos, para que se disponga una cantidad de vacunas a la ONU y que no haya acaparamiento, y que la ONU también ponga esas vacunas a disposición de países más pobres. Nosotros estuvimos de acuerdo con eso, que nos bajen y luego nos repongan lo que nos corresponde. De todas formas, no cambia nuestro plan, porque ya estamos buscando otras vacunas, no sólo Pfizer. Ya estamos en tratos para que empiece a llegar una vacuna denominada CanSino, de China; y una vacuna de un laboratorio ruso, más una vacuna AstraZeneca, de la Universidad de Oxford. De modo que ya vamos a tener vacunas suficientes.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha pugnado porque haya un reparto equitativo de vacunas, y ha señalado que es poco solidario que los países ricos tengan ya comparadas o apartadas millones de vacunas y que las naciones pobres no puedan tener acceso a ellas.

En un mensaje Guterres, afirmó que “la ciencia está teniendo éxito, pero la solidaridad está fallando”. E incluso indicó que la “fiebre de la vacunación es contraproducente y retrasará la recuperación global […] El Covid-19 no se puede vencer en un país a la vez”.

Por ello, además del mecanismo COVAX -que le hace falta financiamiento, reconoció Guterres-, indicó: “Necesitamos que los fabricantes profundicen su compromiso con el COVAX y con los países de todo el mundo para garantizar un suministro suficiente y una distribución justa de las inmunizaciones”, y afirmó que era urgente que las naciones se comprometan ahora a compartir “las dosis excesivas” de vacunas para que puedan inmunizarse a los trabajadores sanitarios de todo el mundo.

Incluso lo expresó en un tuit:

Ante ese llamado fue que AMLO decidió ceder algunas vacunas de Pfizer.

Esta decisión llena de solidaridad hizo que la oposición en México se desquiciara, y no sólo criticara esta decisión tan solidaria, sino que inventara una enorme cantidad de mentiras, especialmente circularon que AMLO no había comprado vacunas y que por eso hacía el “show”.

La manera de reaccionara de la oposición los describió de cuerpo entero, pues pasaron del: “me debo vacunar primero porque tengo dinero” al “no quiero que la gente pobre tenga acceso a las vacunas”.

Aquí algunos ejemplos de estas reacciones tan poco solidarias y llenas de odio y de mentiras.