Estados Unidos ha revocado más de 100 mil visas durante el primer año del nuevo mandato de Donald Trump, una cifra récord que refleja el endurecimiento de la política migratoria desde el regreso del republicano a la Casa Blanca.
De acuerdo al Departamento de Estado, miles de visas fueron canceladas por la comisión de delitos, entre ellos agresiones y conducir bajo los efectos del alcohol, aunque no se mostraron pruebas de ello. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, sostuvo que la prioridad de la actual administración es “proteger a los ciudadanos estadounidenses y defender la soberanía de Estados Unidos” pese al recrudecimiento de la violencia policial en contra de ciudadanos norteamericanos.
El volumen de revocaciones registrado desde la segunda investidura de Trump, es dos veces y media superior al de 2024, cuando el país era gobernado por Joe Biden, lo que marca un cambio significativo en la aplicación de las normas migratorias.
El secretario de Estado, Marco Rubio, destacó públicamente la cancelación de visas a estudiantes que participaron en protestas contra el estado genocida de Israel, una medida que ha generado controversia. Para sustentar estas acciones, Rubio recurrió a una ley de la era McCarthy, es decir de principios del siglo XX, que faculta al gobierno estadounidense a negar la entrada o permanencia a extranjeros considerados contrarios a la política exterior del país. No obstante, algunos casos de alto perfil han logrado frenar las órdenes de deportación en tribunales.
Según cifras oficiales, alrededor de 8 mil visas revocadas correspondieron a estudiantes. Además, el gobierno de Trump ha endurecido los controles para la obtención de visas, incorporando la revisión de publicaciones en redes sociales como parte del proceso de evaluación de los solicitantes.
Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia de deportaciones masivas. El Departamento de Seguridad Nacional informó el mes pasado que, en el mismo periodo, más de 605 mil personas han sido deportadas, mientras que otros 2.5 millones abandonaron Estados Unidos de manera voluntaria, en un contexto de mayor presión migratoria y reforzamiento de las capacidades de control federal.


































