Una de las lecciones básicas de la Historia es -como reza el clásico- aprender de los errores para no cometerlos nuevamente. Otra, es la de no subestimar a los adversarios. La Historia (y las fábulas y cuentos) está llena de momentos en los que minimizar al rival ha tenido siempre graves consecuencias.

La oposición en México ha desdeñado a Andrés Manuel López Obrador, al menos desde que ocupó la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal. La manera de combatirlo no ha sido en el campo de las ideas, las opiniones, los pensamientos o los planes o proyectos de Nación, sino desde siempre con el clasismo, el racismo, el menosprecio, el insulto y la diatriba.

Pretenden ningunearlo al llamarle “López” a secas. Se burlan de su acento y su forma poco fluida de elaborar un discurso. Critican sus zapatos. Reprochan el que no hable inglés. En fin, que a la fecha siguen sin percatarse que enfrente tienen a uno de los políticos más preparados que ha tenido el país en una generación. Increíblemente lo siguen subestimando.

Pero, además no conocen límites: cuando el odio y la sevicia no hace mella en él, como cobardes que son, atacan al hijo menor de edad o a la esposa que nada tiene que ver en actividades políticas.

En su afán por demeritar absolutamente todo lo que hace el Presidente, tergiversan y equiparan cifras sin el menor rigor metodológico. Verbi Gratia, comparan las cifras de muertos durante el calderonato con las víctimas de Covid-19. Así de absurdo. Para la oposición es lo mismo una familia asesinada en un retén militar inconstitucional que la muerte de personas diabéticas conectadas a un respirador.

Comparan una crisis global de salud con las decenas de miles de muertos y desaparecidos de una “guerra” que, hoy se sabe, sirvió para apuntalar a un cartel de la droga. Y lo que es peor, con las evidencias a la luz, aun defienden a personajes oscuros y siniestros como Felipe Calderón. Todo, lo que sea, a cualquier costo con tal de demeritar el trabajo del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, no les basta con demeritar: Conspiran, intrigan, llaman al magnicidio a la sedición y al alzamiento armado. Lo bueno, es que nadie con 3 dedos de frente toman con seriedad esos llamados. La oposición, que se sienten “contrapeso” siguen sin explicar lo elemental: ¿Por qué deberíamos de votar por ustedes? Y suponiendo que Andrés Manuel López Obrador perdiera la Revocación de Mandato y se hicieran elecciones generales para elegir presidente, ¿A qué candidato presentarían para la contienda? ¿Tienen liderazgos -ya no digo limpios- más o menos presentables?

¿Por qué en la “oposición” no empiezan por lo obvio? Esto es, por dejar de subestimar al Presidente en funciones. Están frente a un personaje que alcanzó el puesto que desempeña gracias a su habilidad y oficio político. Es una persona inteligente, digna y tenaz que ha sabido moverse con destreza en todos los cargos que ha desempeñado.

Tiene la legitimidad de las urnas.

¿Ya hicieron cuentas en la “oposición”?

¿Ya se percataron de que ni todos juntos lo hubieran alcanzado?

¿Van a seguir subestimado al presidente y a quienes votamos por él?

A manera de colofón: Reza el clásico que “En Política, la forma es fondo”. Después de que el Embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau comprara su “cachito” para la rifa del avión presidencial ¿Siguen pensando que la rifa es un despropósito?

¿Cuál es su lectura a esa abierta muestra de apoyo?

En lo personal, me llamó mucho la atención cómo la “oposición” atacó al Embajador en esa publicación. ¿Todos somos tontos menos ustedes? ¿Esa es la oposición responsable que prometieron ser?