¿La detención de Ovidio fue un accidente o estuvo concertado? Es una pregunta que al menos, hasta ayer en la noche, no tenía una respuesta categórica.

Por un lado, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo señaló que una patrulla integrada por 30 elementos de la Guardia Nacional y Sedena, que realizaba un patrullaje de rutina en el fraccionamiento Tres Ríos, fue agredida desde una casa; propiciando que los elementos de la camioneta repelieran la acción y tomaran el control de la vivienda. Localizando en su interior a cuatro integrantes, uno de ellos Ovidio Guzmán.

Sin embargo, en diversos medios y en redes sociales se observó un comando de por lo menos seis camionetas y varias decenas de militares en dicho fraccionamiento. Lo cual hace que la tesis del Gabinete de Seguridad sea inconsistente.

Saber si la detención de Ovidio Guzmán fue un accidente o una acción concertada no es un asunto menor. Por eso, durante la mañanera, el Presidente López Obrador aclaró lo sucedido y señaló que había una orden de aprehensión para extraditar a Ovidio Guzmán. Declaración que responde la disyuntiva que aquí he planteado.

Posteriormente, en la rueda de prensa del Gabinete de Seguridad, el secretario Alfonso Durazo y el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, corrigieron la declaración del día de anterior y dijeron que la captura fue una decisión premeditada y su ejecución fue precipitada.

Esto es inédito. Es la primera vez que algún mando supremo de las Fuerzas Armadas reconoce un error de forma casi inmediata y públicamente. Sin embargo, es lamentable que en la estrategia no hayan previsto la posible reacción del crimen organizado ni la posibilidad de que hubiera daños colaterales.

Aplaudo que el Gobierno de México haya detenido el conflicto, la balacera, el terror; para salvaguardar la seguridad de la mayoría de la población. Hay que reconocer que no hubo civiles muertos y esa siempre tiene que ser la prioridad.

La liberación de Ovidio no es el problema, sino la pésima estrategia que puso en riesgo la integridad de la población. Esto es el primer gran fracaso de la Cuarta Transformación en materia de Seguridad. Este será el tema que estará en la opinión pública durante un par de semanas y la navidad para una oposición carente de discurso propio.

Balacera en Culiacán tras la fallida captura del hijo del Chapo Guzmán. Foto: Especial

El Presidente y el Secretario de Seguridad Pública deben dar una amplia explicación. Pues hasta este momento hay muchas preguntas que persisten y que se generan. Es necesario llenar vacíos y especulaciones, pero sobre todo, mostrar que en esta administración el tema de seguridad verdaderamente se está abordando de manera diferente.

Si es necesario, debería valorarse la salida de Alfonso Durazo o al menos, que haya cambios importantes al interior de las dependencias encargadas de proteger la seguridad de la ciudadanía mexicana.

Es cierto que lo que vivimos ayer es resultado de la absurda guerra contra el narco que impulsó Felipe Calderón, pero ahora el responsable es el gobierno actual. Y aunque la ciudadanía no espera resultados inmediatos y la mayoría le hemos dado un voto de confianza a López Obrador; esperamos sensibilidad frente a las víctimas y responsabilidad en las acciones.