Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

26 de junio de 2018. No solamente las encuestas dicen que Andrés Manuel López Obrador ganará las próximas elecciones, lo dice también la gente: prácticamente todos los cierres de campaña de AMLO han estado abarrotados de personas, de gritos “presidente, presidente, presidente”. Ya es común que cuando llega, y cuando se va, AMLO es tratado como un rockstar. La gente se agolpa entorno a la camioneta que lo transporta para saludarlo, para tocarlo, para captar una imagen de él.

Si viviéramos en un país verdaderamente democrático, todos estaríamos confiados, pues las instituciones electorales actuarían de forma hornada y adecuada. Pero en México no es así.

¿Por qué hablaron ayer Tatiana Clouthier y Yeidckol Polevnsky de fraude? ¿Por qué hay gente que se está organizando para impedir un fraude? ¿Por qué ya hay robo de boletas e irregularidades constantes? ¿Por qué nadie pudo parar las llamadas de guerra sucia contra AMLO? ¿Por qué el Instituto Nacional Electoral (INE) y las Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) no han hecho nada y se ven cada vez más lentos e ineptos?

Muchos analistas cercanos al sistema dicen que hablar de fraude es “desconfiar del triunfo de Andrés Manuel”. Incluso, hay quienes idean teorías tan absurdas como Raymundo Riva Palacio, quien dice que el golpeteo del Frente a AMLO por “lo de los bots” afectó al candidato de Morena y que no se sabe a ciencia cierta si ese “golpeteo” representará 20 puntos en la votación…

La cuestión no es si gana Andrés Manuel o no, cualquier analista serio, viendo los indicios tan evidentes (encuestas, mítines, reacciones de la gente, clima electoral), diría sin dudar: claro que ganará. El problema acá en México es la legalidad, las instituciones electorales y el fraude.

En su más reciente artículo, John Ackerman dice que la capacidad del PRI para cometer un fraude representa unos 6 puntos porcentuales, y a ellos habría que agregarse otros 5 puntos para que los magistrados del Tribunal Electoral no se atrevan a nulificar el proceso electoral.

¿Qué significa ello? Que Andrés Manuel López Obrador debe ganar con una ventaja de al menos 15 puntos. Y es que, si la diferencia se hace pequeña, querrán acercarse más y más y realizarán maniobras absurdas para “empatar” y “vencer” a AMLO. Sí, aunque suene feo: ésta es nuestra “democracia”.

No dudemos que quizás pronto sacarán alguna encuesta que “prepare” el camino para que la elección “se cierre”, así como lo hicieron ya para la Ciudad de México.

Por eso, la cuestión no es si habrá o no fraude, porque sí lo habrá, sino si les alcanzará y a quién beneficiará.

¿Por Meade?

Hoy el grupo Reforma, en un trascendido, dijo que Carlos Salinas de Gortari se reunió con varias personas en su casa, y que estuvo ahí incluso Enrique Peña Nieto.

Hay quienes se burlan, pero es innegable que existe una “mafia del poder” que decide muchas cosas en el país. La pregunta aquí es ¿a quién apoyará esa mafia del poder? ¿Se descantará por José Antonio Meade?

Según las últimas mediciones, Meade y Anaya están empatados en un lejano segundo lugar. El fraude que se pretende realizar, ¿para quién sería? ¿A quién beneficiaría?

Hay quienes piensan que Anaya ya es un cadáver político, y que el beneficiario será Meade. Tiene a favor que lo postula el PRI, y que no ha cometido tantos errores como Anaya. En caso de que se decantaran por él, se justificaría su victoria con “las bases del PRI lo hicieron”. Además, la logística sería más fácil, pues los mapaches priístas no tendrían que hacer tantas variaciones.

¿Por Anaya?

El PAN donde gobierna también hace fraudes, y el PRD igual. Lo que pasa es que, como el PRI es maestro en esos menesteres, se les resta reflectores a los delitos de esos dos partidos. Acá la cuestión es si el fraude que pretende el PRI se hará por Anaya. Es una posibilidad, y parece indicar que se decidirá en estos días.

Carlos Salinas y Diego Fernández de Cevallos.

La desventaja es que Anaya va en picada en las encuestas, que cada día más gente lo mira con ojos de desconfianza y que tiene muchos enemigos que podrán jugar en su contra.

¿Le apostarán a él con tanta corrupción y tantos problemas encima? ¿Logrará maniobrar Diego Fernández de Cevallos ante Salinas de Gortari para lograr que su pupilo reciba el apoyo de quienes se sienten dueños del país?

Está en nosotros que no les alcance el fraude

Sí, habrá fraude, de eso no cabe la menor duda. La cuestión es si les alcanza o no. Lo más seguro es que no, porque las diferencias son enormes, amplísimas. Y ahí es donde entra la gente. Se debe salir a votar lo más temprano posible, se debe vigilar, se debe estar al tanto de lo que pasa.

La gente no debe confiarse: ellos, los que quieren que nada cambie, harán lo imposible para impedir elecciones justas, legales y transparentes. Así son, pero esta vez se deben toparse con pared. Esta vez no les deba alcanzar, porque la gente que quiere democracia es más. Somos más.

Ahora bien, impedir que haya fraude no significa que se apoye a Andrés Manuel. Lo que se busca en este país es que ya no exista desconfianza hacia las autoridades electorales, que ya no haya compra de votos, que ya no se impida la democracia.

Por eso, sí, habrá fraude, pero no les debe alcanzar. Si les alcanza, estaremos firmando nuestro fracaso eterno como país.