El dueño de Cinépolis, Alejandro Ramírez, una figura públicamente crítica del Gobierno de Andrés Manuel Lopez Obrador, no deja de despertar comentarios entre el plano empresarial.

Testigos han indicado que, durante una reunión de fin de año entre los directivos de su empresa, señaló que México estaba en recesión, que el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Arturo Herrera, no tenía un plan consistente para salir de dicha situación y que lo conveniente era invertir en el exterior.

Pocas semanas después de hacer este comentario, el empresario ha dado a conocer que Cinépolis adquirió 200 salas en Brasil, siendo esta su principal inversión de 2020.

Contrario a otros grandes empresarios, como José Antonio Fernández (Femsa) o Alberto Bailleres (Bal), que pasaron de mostrar enemistad con el Presidente a iniciar un acercamiento, Ramírez ha hecho más visible su distanciamiento.

Ya a mediados de 2019 había revelado que no integraría el consejo de empresarios formado por Alfonso Romo para apoyar al Gobierno de AMLO. Luego, su reemplazo en el CMN, Antonio del Valle, nunca más buscó ni convocó a Ramírez.

El magnate de las salas de cine no ha sido convocado a las cenas de empresarios con el mandatario, y la última vez que se reunieron ambos fue en junio del año pasado, pero el encuentro no tuvo demasiada difusión.

Supuestamente, en Palacio Nacional se corre el rumor de que el año pasado el titular del espionaje, el general retirado, Audomaro Zapata, habría otorgado datos del supuesto rol de Ramírez en un plan de campaña en contra del tabasqueño durante las campañas por la Presidencia de 2018, misma que tenía como actor central a Enrique Krauze.